sábado, 8 de diciembre de 2007

Nostalgia y... Esperanza

Pocas veces como hoy he sentido una tremenda nostalgia que felizmente ha sido amortiguada por una irremediable esperanza.
Hoy me he puesto ante La Inmaculada y el corazón se me ha hecho un nudo. Me he emocionado y he sentido que Dios me atravesaba el alma sin previo aviso. Recuerdo ahora el relato sobre aquella muchacha japonesa no creyente que una mañana en un café de Roma le preguntaba al Padre Martín Descalzo, el entrañable escritor católico, que quién era la Virgen María, que le dijera quién era ella. El buen José Luis se quedó sorprendido ante tal pregunta y la joven le explicó: No he podido dejar de llorar de emoción toda la noche al repetir una y mil veces el Ave María...
Y es que si nos ponemos a pensar seriamente qué significa aquello de Llena de gracia lo más lógico es que se nos quiebre el corazón de pura emoción y gratitud.
Hoy he sentido una tremenda nostalgia de la inocencia perdida, de la santidad extraviada en algún recodo de mi camino. He sentido la tristeza de no ser lo que El Buen Dios tenía proyectado para mí. He tenido nostalgia de aquella ingenuidad del niño recién bautizado, la nostalgia de un alma transparente, de una región más pura, de una belleza en algún momento probada y gustada pero luego extraviada estúpidamente o canjeada por cosas que en realidad valen poco o nada. Nostalgia de todo aquello que es nobleza, pureza, claridad, limpieza, virtud, bondad integérrima.
Y agradezco al Buen Dios esa nostalgia, porque sé que se convertirá en deseo, en deseo de recobrar -por lo menos un poco- esa pureza de alma extraviada el algún lugar de mi itinerario.
Y es que Santa María, La Inmaculada, es un recuerdo, es una hermosa ventana a lo eterno, a lo bueno, a lo bello, a lo noble y a lo más puro de Dios. Quien me diera ser tan humilde y sensible como aquella muchacha japonesa que con lágrimas había comprendido que la Virgen María debería ser tan hermosa, tan linda, tan feliz por ser llena de gracia y que eso era suficiente para llorar de alegría al contemplarla.
Santa María es un reclamo de aquella región pura en la que Dios habita y desde la cual cada uno de nosotros ha salido en algún momento, es lo más hermoso que la raza humana ha producido y es la obra maestra de Dios por amor a Su Hijo, Jesucristo.
Y estoy seguro de que ella, tan radiante, estará hoy allá arriba con los brazos abiertos, diciéndome, diciéndonos, que todavía se puede, todavía es posible volver a esa región pura, a esa ingenuidad de niño, a esa pureza integérrima, que Dios puede devolver la inocencia a quien la ha perdido, que Él puede hacer maravillas en nosotros así como lo hizo en ella. Por eso su imágen es esperanza, esperanza de volver a agradar a Dios plenamente.
Ahora entiendo mejor por qué aquella viejecilla se acercó al párroco del pueblo y luego de darle una cantidad de dinero le dijo: «Es para que celebre misas de agradecimiento a Dios... por haber hecho tan linda a la Virgen María» Cosas de humildes, cosas de gente que tiene ojos limpios y ve más allá de lo que nosotros usualmente vemos.
Y como aquella viejecilla, y como aquella muchacha japonesa, yo también me atrevo a decirte Señor: ¡Gracias por haber hecho a Santa María llena de gracia! ¡Gracias porque ella es oxígeno purísimo para mi alma! ¡Gracias porque ella es mi esperanza! ¡Gracias porque es lo mejor de nuestra familia, de la entera raza humana!

4 comentarios:

Consuelo dijo...

Gracias, Padre Israel ...
Gracias por hablar así con todos, de Ntra. Señora ...
Por recordarnos, si es que lo habíamos olvidado, que a sus pies hemos vivido lo mejor de nuestra niñez y nuestra juventud. Que a sus pies seguimos teniendo el mismo sitio.
Y que si nosotros hemos podido cambiar, Ella sigue siendo la misma: la Inmaculada, la Madre, La Dolorosa... la Asumpta, y la peregrina en nuestros caminos.
Gracias Padre Israel

yenka dijo...

Me quedo sin palabras , creo que el analisis de cada frase es un mea culpa de nuestro olvido que quiza spor razones de la vida ...materialista, inhumana logramos olvidar las frases de una madre...con tanta humildad con tanta valentia dejo un gran ejemplo para nosotros ..hijos aveces sin cabeza sin corazon...gracias por ..volvernos los pies en la tierra y aprendamos a valorar lo que tenemos.. gracias

A.Quintana dijo...

Solo dos cosas sencillas se me ocurren al leer esta reflexión.
Una decir Amén, estoy de acuerdo, yo tambien me he despistado de muchas de estas cosas.
La otra que muchas veces cuando recuerdo el "llena eres de gracia", recuerdo también que Dios la llenó de gracia y nosotros la hemos llenado de joyas en innumerables lugares.

P. Israel Martínez, O.S.J. dijo...

Es verdad, amigo, que muchas veces nosotros la hemos llenado de joyas a Santa María, quizá se trató en un principio de una muestra de fervor y cariño agradecido pero con el tiempo esas joyas y oropeles pesan demasiado y hasta pueden ahogar a quien los lleva o los carga. Yo sospecho que hace buena falta volver a la sencillez y a la pobreza de nuestra fe en Jesucristo, de modo que él sea el primero que se sienta bien en nuestros lugares de culto y entre los creyentes. La llena de gracia es hermosa en su sencillez y en su pobreza, eso la hace hermosa.
Un abrazo.