jueves, 23 de abril de 2009

Aires de resurrección

Ahora que contemplamos al Resucitado, a Jesucristo, el eterno viviente, nos viene bien contemplar los aires de resurrección que nos rodean.
Estoy intimamente persuadido de que la gracia vence al pecado y que allí donde está el signo de la muerte también puede brillar, puede despuntar, la resurrección.
San Pablo nos dice que allí donde abundó el pecado sobreabunda hoy la gracia. Creo -con firmeza- que esa es la fe fundamental: Creer que es posible la vida allí donde todo es muerte, creer que es posible la resurrección allí donde todo dice lo contrario.
Allí está el reto de la fe. Creer en la resurrección tanto como creer que es posible la propia santidad aún cuando ya sabemos de memoria nuestro historial repetido de pecado y debilidad.
Se hacen fuertes nuestros aires de resurrección cuando apostamos por "lo imposible" y no hacemos caso al Acusador que de modo infame "no cesa de acusarnos ante nuestro Dios día y noche" como dice la Escritura.
Apostar por la resurrección es no hacer caso a esa vocecilla del enemigo y de nuestra propia mediocridad que nos dice que "no se puede", que "es imposible", que siempre será lo mismo, que no tenemos arreglo, que es inútil levantar cabeza.
Yo conozco gente que me ha demostrado, muy modesta y verdaderamente, que esos aires de resurrección son reales y que oxigenan el alma más que cualquier cosa.

"Yo solita salí de allí"
Eran más de las 11 de la noche, llevaba yo más de cuatro horas confesando a muchos jóvenes, chicos y chicas, que en unos días recibirían la Confirmación, era la última noche de retiro y las confesiones no podían faltar. Me sentía humanamente agotado, mi colega nunca llegó a darme una mano, así que tenía que confesar a 140 jóvenes esa noche. En eso, luego de un larga confesión de un chiquillo muy arrepentido, entró al confesonario una joven y comenzó su historia. Luego de absolverle y de certificarle que Dios le había perdonado y que él no tenía nada en contra de ella, se puso a llorar. No lloraba de dolor sino de alegría y en medio de sus lágrimas me dijo: "Yo solita salí de allí, me propuse y lo logré, nadie me ayudó" Su infancia había sido muy dura, experimentó la pobreza, el abuso sexual, el maltrato, una adolescencia muy oscura. Y ahora luego de confesarse, me decía que ella con esfuerzo y buena voluntad había salido de ese ambiente, no se había degradado más, y ahora estudiaba y llevaba una vida recta. Cierto que Jesucristo le había ayudado, aunque se había quedado humanamente sola, aunque su entorno le decía todo lo contrario: no saldrás de esto. Lo había logrado y lloraba de alegría por el perdón de Dios y porque él le había sacado del barro.
Jesucristo había resucitado en ella, aleluya.

"Yo me fumaba todo el antiguo testamento"
Él no recuerda muy bien cuando había comenzado a fumar. Su familia fue siempre un poblema, porque casi nunca los vio juntos y menos, felices. En el barrio habían muchos que fumaban de todo, él pronto aprendió a hacerlo también. Un día le invitaron a un retiro. Él fue sin pensar bien de qué se trataba. En los momentos que podía se iba a su cuarto y se ponía a meditar: iba arrancando las páginas de su pequeña biblia y con el papel cebolla iba fabricando sus cigarros y así... se fue fumando todo el antiguo testamento. Y así lo hizo en varios retiros. Hasta que un día le presentaron al Flaco y él, que por poco y le invita un troncho, se quedó asombrado de la grandeza y la santidad de su nuevo amigo. Hoy le sigue de cerca y es feliz trabajando por el Reino del Flaco, perdón, por el Reino de Jesucristo. Ahora, cuando me lo encuentro le digo bromeando: "¿Me permites revisar tu Biblia?"
Jesucristo ha resucitado en él, aleluya.

"Yo fui responsable de muchas muertes"
Estaba yo en mi oficina avanzando trabajos acumulados y en eso un novicio se me presenta y me dice: "Padre, le buscan, es un señor, se llama Lucho, quiere hablar con Ud". Mientras iba a atenderlo me preguntaba qué Lucho era, no lograba ubicarlo. Luego del saludo me dice: "Ud. no me conoce pero yo sí le conozco a Ud. Quisiera poder hablar con Ud. de un asunto personal" Nos pusimos a conversar, yo tenía cierto recelo pero él casi de inmediato se abrió en confianza. Había sido cabecilla de una organización subversiva por varios años. Ahora estaba arrepentido. Era ahora un cristiano ferviente. En un momento me pareció todo un cuento. Luego tuve la oportunidad de comprobar que no era así. Había contraído una enfermedad de muerte. Sabía que su vida acabaría más temprano que tarde. Lo conocí los últimos ocho meses de su vida. Recuerdo la vez que me llamó de un hospital público y que me contaba que el capellán le había confesado y que se sentía feliz, que incluso le estaban preparando a la primera comunión, que había vuelto a la fe católica, que el párroco le hizo abjurar de su confesión evangélica anterior y que se sentía feliz de "volver a casa". Meses después, con el rosario en mano, Lucho moría con sida en un hospital público, con los ojos limpios e ilusionados por ir a ver a Jesucristo, a quien le había entregado su vida en los últimos años.
Jesucristo había resucitado en él. Aleluya.

Y como ellos, sé que hay muchos que pueden testimoniar que también hoy Jesucristo vive en sus vidas y que los aires de resurrección pueden ser más fuertes que el smog del pecado y de la desesperanza.
Porque si Jesucristo ha resucitado, todo es posible de alcanzarse con su gracia.
Aleluya!!!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Galileo fue una persona perseguida por la iglesia catolica por sus estudios sobre el universo,y otros fueron asesinados por razones diferentes, mi comentario no es para insultar o cambiar tu fe.
La verdad es que perteneces a una de las organizaciones mas corruptas y millonarias del mundo, plagada de simbologia pagana como le dicen. Creo que si cristo viene es para desaparecer el Vaticano, que es la inmobiliaria mas grande del mundo, sabias q el vaticano tiene gran participacion enla fabrica de aviones Francesa Mirage(aviones de guerra para matar)??????? la verdad es que respeto la fe de cada uno, pero no soporto el lucro en base a la fe. Creo que obrando mostraras mas a tu congregacion, llevatelos a todos un domingo con plata de la iglesia a dar amor a algun lugar de lo mas pobre.

P. Israel Martínez, O.S.J. dijo...

Hola "anónimo",
Para afirmar lo que dices, primero debes medir todo lo que implica, por eso te pregunto: ¿tienes pruebas fidedignas de lo que denuncias? Es muy fácil repetir discursos biliosos y fabricados por ciertas mentes cerradas y unilaterales. Es fácil tirar la piedra y esconder la mano (o el email).
Yo te recomiendo que no digas cosas tan graves de modo tan superficial y todavía más, amparándote de modo poco valiente en tu situación de "anónimo". Todo eso desmerece por sí mismo tu comentario peregrino y pasional.
Gracias.