jueves, 20 de enero de 2011

NOTICIAS

Un fraterno saludo a todos Uds. amigos y lectores de "Para ser diferentes".
Hace un tiempo que por varias razones no he podido actualizar o escribir nuevos artículos. Quiero hacerles presente que en breve tiempo, Dios mediante, estaremos lanzando la página web de la familia religiosa Siervos de la Reina de la Paz (Reginae Pacis Servi) y allí se insertará la sección "Para ser diferentes" con artículos de mi autoría. Mientras tanto les invito a visitar: http://alserviciodelareina.blogspot.com/
Que el Señor les guarde y les conceda sus bendiciones.
P. Israel.

lunes, 8 de noviembre de 2010

La dictadura del corazón (III parte)

No crean que yo escribo estos artículos con un cierto afán de autosuficiencia o como quien marca distancia y se siente superior o otros, no. Escribo como sacerdote dolido, muy dolido, como quien sufre por dentro al ver cuánta gente, cuántos jóvenes, hacen de sus vidas un auténtico mamarracho.
Quisiera poder tener la oportunidad de llegar a miles de jóvenes y de poder hacerles ver, hacerles caer en la cuenta, de que están perdiendo sus vidas en cosas que a la larga sólo les traerán muerte.
Para ilustrar mejor lo que digo, les cuento algo que he realizado en estos días: He pasado por una gran avenida de una zona populosa de mi ciudad, he recorrido en el bus más de ocho cuadras y me he tomado el trabajo de ir contando uno a uno los "hostales" y "discotecas" o "pubs". Me he quedado aturdido al comprobar que en diez cuadras recorridas habían 12 hostales y siete pubs o discotecas, aparte de las consabidas boticas -esas en donde lo primero que te ofrecen los escaparates son preservativos de todos los colores, sabores y precios-. Eran 17 boticas en diez cuadras. Y entre postes de alumbrado público con avisos que decían: "¿RETRASO MENSTRUAL? SOLUCIÓN INMEDIATA, LLÁMANOS YA: telf. 745....." he sentido mucho dolor al ver cómo nuestros adolescentes y jóvenes se van animalizando a vista y paciencia de todos. Y aclaro que no he pasado por una zona "roja" de la ciudad sino por una zona populosa donde la mayoría de los viandantes son adolescentes y jóvenes que caminan a sus casas luego de una jornada de estudios en el colegio o en el instituto....
¿Por qué tanto afecto desbocado y desaforado? ¿Por qué tanto afecto mal encausado y rebajado al nivel de búsqueda incesante de nuevas sensaciones y emociones? Aún cuando el problema puede ser complejo me atrevo a decir que tiene su origen en la familia, o mejor: en la falta de familia.
No creo equivocarme si digo que la gran mayoría, la aplastante mayoría, de esos jóvenes que andan así -mendigando, chupeteando y buscando afecto y sensaciones- ha sufrido o sufre la falta de una familia verdaderamente constituida, es decir: o no conocen a alguno de sus progenitores, o tienen una pésima relación con alguno de ellos -o con los dos- o es que ellos han demostrado tener una mayor inmadurez afectiva que sus hijos. Cierto: también hay jóvenes y adolescentes que no han tenido mayores problemas familiares pero están metidos hasta el cuello en ese mundillo de los afectos desbocados, bueno: se han maleado porque han querido malearse y porque -de paso- nuestra sociedad les ha facilitado enormemente sus procesos de putrefacción moral y espiritual (¿se han puesto a pensar en cuántas radios reggaetoneras y cumbiamberas existen hoy en día? ¿y cuántos diarios "chicha" de medio sol hay en venta en los kioskos de las esquinas? ¿y cuántos programas de TV en donde el morbo y el chisme son la miel que atrapa a los mosca-televidentes?)
Pero volvamos a los chicos que andan por la vida con la carencia afectiva "made in family": ¿Y qué queda si en casa estos chicos y chicas no tienen el amparo ni el apoyo afectivo seguro y maduro de sus padres? Pues: la calle, los amigotes y amigotas, igualmente inmaduros, igualmente solitarios, igualmente insatisfechos, igualmente tristes, igualmente frustrados, igualmente infelices, igualmente "rebeldes", igualmente aburridos... igualmente juergueros, igualmente refugiados en la medialuz de una disco reggaetonera que pondrá tal música como para que todos ellos -insatisfechos, tristes, inmaduros, frustrados, infelices- alucinen que no lo son, es decir: bailarán para que se imaginen que los aman, que los acarician, que los quieren, que son importantes, que los reclaman. Y no importará si es que entre ellos sólo buscan cuerpos, si sólo buscan sensaciones o caricias. Se imaginarán que los aman, aunque en el fondo sabrán que a los otros, igualmente infelices -ellos o ellas, lo mismo da- sólo les interesa sus cuerpos para frotárselos un poco y así tener nuevas sensaciones y olvidar un poco su propia tristeza y su soledad. Y ahí estará ese circuito triste de luces de neón de discotecas-pubs-hostales-boticas-casas donde solucionan el retraso (si fallan las boticas y las pastillas).
¿Y quién les sacará de ese circuito triste y vacío?
¿Me dirán los dueños de hostales, boticas, pubs y discotecas que "negocios son negocios", "business son business"? ¿Me dirán que no tiene nada de malo lucrar con la ruina moral y quizá eterna de tanto joven y adolescente?
¿Quién detendrá toda esa bestialidad promovida desde intereses económicos a nivel nacional e internacional?
¿Quién les hará comprender a esos chicos y chicas que lo único que hacen es servir de carne de cañón de ciertos intereses oscuros que se cocinan para ganar más dinero a costa de la soledad y la infelicidad de todos ellos?
¿Derechos reproductivos y sexuales? Vayan ciertos señores a creer que todos nos chupamos el dedo y somos unos caídos del palto.
¿Y cómo estará el Corazón de Jesucristo?
¿Cuántas lágrimas hoy -sólo hoy, por decir algo- derramará Jesucristo al ver tanta muerte de alma y de cuerpo entre tantos adolescentes y jóvenes?
Piense cada quien lo que piense, yo no dejo de decir que me duele en el alma ver tanta bestialidad en la que ha desembocado toda esta cultura chicha que absorbemos cada día y que se engorda y lucra a expensas de los corazones carentes de afecto y emborrachados por sus sensaciones.

lunes, 25 de octubre de 2010

La dictadura del "corazón" (II parte)

Quiero ahora proporcionar a los jóvenes y a los educadores honestos, algunas pistas para una recta educación del corazón, espero me las puedan comprender y les sean de utilidad. No les escribiré desde mis títulos profesionales o pedagógicos –que no los tengo- sino desde mi experiencia personal y desde lo que he ido viendo en mi labor pastoral con adolescentes y jóvenes.
Queda claro que el ser humano es un ser-en-construcción, que progresivamente va ganando libertad. La libertad es lo más grande que, como semilla, el ser humano ha recibido de Dios para dirigirse a cumplir su vocación en esta vida: amar y ser amado. Amando en auténtica libertad durante esta vida podrá alcanzar a realizar su vocación última: Entrar en comunión plena con Dios en la eternidad, en la Gloria.
Y la libertad, paradójicamente, no se la conquista al dejar al muchacho o a la chica a expensas de sus gustos, caprichos y primeros impulsos. La libertad es la resultante de haberse conquistado plenamente. Y la conquista personal no es fácil, por ello ser Hombre es ser algo muy respetable (por eso no somos simples animales racionales). Y es que nacemos con un desorden interno que debemos aceptar realistamente y que debemos contrarrestar y acometer con decisión (al margen de si creemos o no en el pecado original, creo que basta un honrado examen personal para darnos cuenta de que es así. La ingenua concepción de que el Hombre es “bueno” por naturaleza ya fue superada hace varios siglos).
Y entonces, si el ser humano necesita conquistarse en libertad, necesitará también por ello una seria disciplina personal, es decir, tendrá que aprender a decirse NO a sus primeros gustos, caprichos e impulsos que le vengan cual reflujos estomacales. Esta primera disciplina creo que nunca debe faltar, sobre todo, en la adolescencia y juventud. Creo entender que es eso a lo que llamaban los griegos “Ascésis” y que se incorporó mucho después en la espiritualidad cristiana.
Por ello, porque la conquista de uno mismo no es fácil, propongo estas pistas:
1. Cada día haz por lo menos tres actos de negación de ti mismo en cosas que pueden ser buenas y atractivas para ti. Niégate en algunos gustos y caprichos. Así fortaleces tu voluntad, te haces más fuerte contra ti mismo. Si te vences en ello, al llegar a la noche felicítate y duerme muy tranquilo, hoy has crecido como ser humano.
2. Cuando veas surgir en ti algún afecto o emoción por alguna persona, de inmediato pon eso bajo el dominio de la razón y de tu conciencia moral. Tú puedes tener el control sobre esa circunstancia. Y si la razón y tu conciencia moral te dicen que no hay problema, pues quédate tranquilo. Pero si no es así: corta ahora y aunque llore el corazón, te habrás librado de una triste esclavitud.
3. Nunca aceptes un afecto que te degrade o te haga sentir menos valioso. Nunca aceptes un afecto que ofenda tus valores personales, espirituales o vaya en contra de tu conciencia moral. El amor construye y edifica, nunca destruye lo mejor que tienes. Aquella persona que tú amas debe respetar tus principios morales y espirituales y nunca obligarte a traicionarlos.
4. No aceptes ningún tipo de impurezas en ninguna relación afectiva. Es decir, el amor jamás debe llevarte a ser considerado (a) como mero objeto de placer para el que dice amarte. Ni tú debes hacer así con nadie. El afecto que considera al otro como “presa” codiciada no es digno ni vale la pena. No seas bocado de una bestia indomable.
5. Nunca regales lo mejor de ti, tu intimidad, a una persona que ni es la definitiva en tu vida ni está comprometida contigo para siempre. Dar el cuerpo equivale a dar la propia vida, es signo de dar el alma, ¿puedes dar el cuerpo y darte a ti mismo (a) en una relación que no tiene garantía de estabilidad ni madurez y que no está bendecida por Dios? La entrega del cuerpo corresponde a un momento sagrado y debe estar amparada por la fidelidad prometida públicamente (Matrimonio). Regalarte es respetarte bien poco y es la mejor manera de no amarte ni amar a nadie. Optar por la castidad antes del matrimonio es optar por el respeto y la madurez, es optar por la verdadera felicidad.
6. Por ello, el verdadero amor siempre espera, nunca va de prisa ni obliga a actuar contra la propia conciencia moral. La mejor defensa para el embarazo no deseado es abstenerse de relaciones genitales antes del matrimonio (es más decente, más barato, más higiénico, y produce una buena autoestima).
En fin, es lo que se me ha ocurrido decirles ahora. Muy a propósito no he querido mencionar ningún punto bíblico o de fe propiamente católica, porque pienso que para hablar de este tema si sólo nos quedamos en “razones razonables” ya salimos ganando bien de lejos. Y pienso además que, sin necesidad de enviar al infierno a nadie, les estoy diciendo a ciertas “mentes abiertas” que lo único que están consiguiendo con toda su ideología es animalizar y bestializar a nuestros adolescentes y jóvenes. Pues, si así lo quieren: no se van al infierno, pero ya los veo en el paraíso de los chanchos: Enlodados de porquería por los cuatro lados.
Pero por favor, si ya están encharcados señores, no enloden a los jóvenes que quieren vivir limpiamente.

lunes, 18 de octubre de 2010

La dictadura del "corazón" (I parte)

Agradezco mucho al Señor el haberme regalado la oportunidad de escuchar a muchos jóvenes de diversas condiciones. He podido compartir con ellos tantas cosas, he recibido tantas confidencias y felizmente he podido ayudarles muchas veces a liberarse de tantas cosas que los ataban en su espíritu. Esta misión liberadora del sacerdocio me gusta bastante y la ejerzo cada vez que puedo.
Y con todo, no deja de sorprenderme cómo es que tantos chicos y chicas tienen ideas absolutamente equivocadas y dañosas sobre la educación de su propio corazón. No quiero pensar ni imaginarme qué clase de conceptos y nociones reciben en el área de “Per Fam” (Persona, familia y relaciones sociales, para los de educación secundaria en el Perú). Pero veo que no pocos educadores bastante “progresistas” y “modernos” son los encargados de preparar tercamente a los jóvenes para una vida en la que obedecer la dictadura del “corazón” es la única alternativa para vivir humanamente.
Quien tenga a mano los manuales educativos del ministerio de educación para ésta área en sus manos ya sabrá a lo que me refiero.
Enumero los que a mi juicio constituyen los puntos más desgraciadamente necios e inefablemente animales –por no decir: burrescos- que se repiten de muchas maneras hoya los jóvenes en materia, por ejemplo, de educación sexual y afectiva:
1. Cada quien tiene derecho de elegir su propia orientación sexual. Debemos ser tolerantes con quienes son distintos. Los tiempos han cambiado y debemos mantener una mente abierta y sin discriminaciones.
2. Masturbarse no es malo, es una liberación necesaria de energías. Corresponde a cada uno el manejar su cuerpo y el procurarse placer solitario no es malo. Es parte del descubrimiento del propio cuerpo.
3. Cada uno elige libremente su iniciación en la vida sexual, lo importante es que cada uno tome esa decisión libremente y que se sienta bien haciéndolo.
4. La vida sexual responsable implica el cuidarse de embarazos no deseados, por ello se debe tener en cuenta la existencia de diversos métodos anticonceptivos. No se debe tener miedo de usarlos, es mejor conocerlos pronto.
5. Otro cuidado importante en la vida sexual es el de no contraer enfermedades de transmisión sexual, por eso también es muy importante el uso de los preservativos.
6. La mujer es dueña de su propio cuerpo, por eso ella tiene todo el derecho de decidir si quiere o no tener un hijo. La interrupción del embarazo es una posibilidad ante un embarazo no deseado.
Si Uds. queridos lectores sacan cuentas, ya podrán ver porque las cosas están como están en nuestros segmentos de adolescentes y jóvenes. Curiosamente: a más preservativos y pastillitas, a más abortos y profanaciones del propio cuerpo, a más promiscuidad y mente “abierta” nuestros jóvenes son más infelices que antes. ¿Han visto los ojos tristes de los chicos y chicas que salen de vacilarse en chichodromos, hostales, discotecas donde la juerga es máxima y “divertida”? Esos ojos no engañan. Porque la resaca del pecado no se cubre ni se supera con un caramelo Halls ni con jebe (Si alguno afirma lo contrario lo puedo retar a un debate con documentos y razones objetivas).
Pero sigamos: Esos seis malditos axiomas inventados por alguien que tiene cuernos y cola pero que ahora viste saco y corbata –o conjunto sastre- y dice que es representante del librepensamiento, esos seis axiomas repetidos cacareando día y noche sin más argumento que el gritar: “Los tiempos han cambiado”, esas seis ideas, llevan a muchos jóvenes a la infelicidad y a la ruina moral y espiritual.
Qué desgraciadas maneras de llegar a podrir el corazón de nuestros jóvenes. Y todos tienen que seguir esos malnacidos pensamientos.
Pero qué curioso: en esos manuales y en las cabezas de los que los promueven y enseñan parece que no hay cabida a valores que son tan humanos y antropológicos como: la pureza, la virginidad, la modestia, el recato, la decencia. Y que conste que esos valores no los inventó la Iglesia Católica, por si acaso (habría que revisar desde los filósofos anteriores a Cristo). Dicen que estos manuales quieren darles a los jóvenes una visión completa del tema, entonces me pregunto: ¿por qué no les hablan de estos valores que no sólo viven hoy en día monjas y curas sino que forman parte desde siempre de la vida humana digna y son a la vez la mejor forma de evitar embarazos no deseados, el sida y tantos abortos?
Otra curiosidad: Aún con todas esas “libertades” que han puesto al alcance de los jóvenes, ni el Gobierno ni las ONGs liberales han conseguido bajar los índices de abortos, ni del SIDA, ni de los embarazos en adolescentes. ¿Qué pasó? ¿No eran buenas sus soluciones? ¿No que la ciencia no se equivoca? ¿No que el conocer más estas cosas iba a traer la felicidad y la realización plena de nuestros jóvenes?
Y eso que no hablo por ahora de los índices de suicidio en el ambiente juvenil…
Quizá más que la dictadura del corazón, lo que siguen los impulsores de estas ideas dañosas y falsamente educativas, es la dictadura de las grandes trasnacionales que hacen un excelente negocio en nuestros subdesarrollados países con la venta de sus jebes, pastillitas y pildoritas. Porque por la plata baila el mono… y todo el zoológico.
(Pero claro, a nosotros nos venden el cuento de la defensa de los derechos sexuales de jóvenes y mujeres. Claro, qué bonita estrategia).
¿Cuándo nos daremos cuenta -como sociedad- de que lo que aparenta ser una lucha por los derechos "sexuales" no es más que una muy bien orquestada campaña comercial que saca mucho dinero a todos y a la vez convierte en perros y perras a nuestros jóvenes?
El tema no está cerrado.

lunes, 11 de octubre de 2010

Sueña Joel

Estoy volviendo a casa luego de una jornada llena de cosas hechas por amor a Dios: clases, celebración de la Misa, algunas confesiones, redactar algunos documentos, etc. Ahora he puesto todo de mi parte para acomodarme en un diminuto asiento de una desvencijada combi de marca no identificable. Me siento doblado en tres o quizá en cuatro, bueno eso ahora no importa, lo importante es que curiosamente ya me siento cómodo así (Siempre me he preguntado si los japoneses que hicieron estos vehículos alguna vez habrían imaginado que sus combis cargarían tantas personas demás con bultos incluidos…) Bueno, en la combi popular nadie hace comentarios de si va cómodo o no, de si la combi es vieja o no, de si el asiento está cómodo o no, aquí se aceptan las cosas tal y como vienen y punto. Eso ya lo he aprendido también yo. Todos vamos pensativos.
Y me he acurrucado de tal modo que frente a mí va una señora bastante pobre llevando a sus dos críos, uno va sentado en sus faldas y el otro está bien acurrucado a su ladito, casi apretado contra la ventana. Me ha impresionado este último chiquitín, está bien dormido, mientras que su hermanito juega con sus manos y su madre tiene la mirada pensativa. Yo estoy viendo al que va dormido, tiene una expresión muy tierna, está bien dormido, nada lo despierta, ni los baches, ni los frenazos, seguro está muy cansado, habrá jugado bastante, quizá esté mal alimentado, en fin.
Y me pongo a pensar qué soñará ahora aquél pequeño, quizá está soñando con que vive en una casa grande, quizá sueña que su mamá ya no tiene que lavar tanta ropa ajena, o quizá sueña que él ahora tiene tres comidas al día, que por fin tiene los juguetes que había soñado tanto, que por fin su casa tiene piso de cemento, quizá está soñando que ahora su casa tiene puerta, que ahora tiene techo fuerte, que ahora tiene agua. Mientras lo voy mirando y contemplando veo que un sacudón fuerte del vehículo le ha hecho despertar en parte. Digo en parte porque él ha intentado abrir los ojos, pero el sueño, ese gigante, le ha vencido. Así, a medio abrir le ha vencido y él ha vuelto a dormirse.
La combi sigue su ruta, hay bulla y música por todas partes. Ni el asqueroso reggaetón que suena en la radio le ha podido despertar. Él sigue dormido, el gigante del sueño le ha atrapado y en su rostro tierno veo a muchos niños pobres. Me provoca orar, es lo que puedo hacer por ellos, no puedo hacer más por ahora.
Finalmente la señora ve que ya llega el momento de bajar, da un codazo al pequeño y le dice: “Joel, despierta, ya bajamos” Y Joel abre los ojazos y entre incrédulo y asustado y con los ojos rojos reconoce donde está. Su cabecita se mueve al ritmo que los baches imponen a la combi en su camino.
El pequeño baja de la mano de su madre.
Adiós Joel. No dejes de soñar en que las cosas pueden ser mejor.
Adiós Joel. No dejes de soñar.

jueves, 30 de septiembre de 2010

"Los chinos"

Desde hacía varios años yo observaba muy a distancia esos ómnibus que dan el título a este artículo. Me refiero a esos vehículos largos y pintados de celeste y blanco que pasan raudos –y más que raudos- por ciertas zonas de la gran Lima (Perú). Alguien los bautizó así porque en cierto momento de la historia de esa empresa de transportes los vehículos venían todos de China, pero en verdad aquellos duraron bien poco y ahora “Los chinos” son vehículos generalmente de fabricación brasilera... y con choferes bien peruanos.
Sea lo que fuere, “Los chinos” se han ganado fama de que “no perdonan a nadie”, es decir, que siempre van rápido y más que rápido y la gente que –por necesidad o por puro deporte aventura- se sube a uno de esos ómnibus debe estar muy bien preparada física, emocional y psicológicamente para una gran travesía, aunque fuera sólo por unos minutos.
Una cosa que he notado en los choferes de “Los chinos” es que todos van con cara de tensión y stress o quizá scuattro o scincco… Todos tienen un gesto de “Yo no conozco a nadie”, “No tengo tiempo que perder” y son capaces de hacer cuatro cambios de velocidad en menos de cuarenta metros de avance: ¡Fantástico!
¿Una breve crónica de un viaje mañanero? Aquí va:
Me subo a las 8:25 am, gracias a Dios he pisado bien al subir, le temo tanto a este momento…
8:26 am, acaba de frenar y felizmente me he cogido bien del pasamano y del asiento que tengo delante de mí. Pero una señora no ha tenido tanta suerte como yo, acaba de pisarme el pie, me ha pedido disculpas, le he sonreído lo más amablemente que he podido. ¡Ayy mi pie!
8.29 am, agarra Aguirre: ¡Qué tal huecazo en la pista! El chofer ha frenado, pero igual yo he saltado, la señora me mira ahora sonriente, esto se pone bueno. 8.31 am, el chino ha pasado una luz roja del semáforo con las justas, el chofer ni siquiera ha pestañado, sigue enfundado en su stress. Veo que tanto el chofer como el cobrador permanecen imperturbables ante la sarta de gritos, invectivas, anatemas, saludos a la familia y cosas parecidas que reciben por hacer maniobras más que temerarias (Esos tipos están curados, pienso). 8.35 am, sube una familia entera. Miro al papá con una niña pequeña en brazos y me da miedo de que se vaya al suelo con su nena, pero no, el señor de turno tiene experiencia en estos vaivenes de la vida, está bien firme; la que ha volado con otro pequeñín hasta el fondo es su esposa, pero bueno, felizmente no se cayó, sólo fue un resbalón, nadie sonríe, todos saben que es parte del viaje. 8.38 am, “Me cierras, te cierro” Ese es el lema tácito entre choferes de servicio público de Lima. El chino acaba de cerrar a otro bus y se han salvado de chocar por sólo unos dos o tres centímetros de distancia. Igual, chofer y cobrador imperturbables. El que ha sido cerrado también está imperturbable, acaso esperando la oportunidad de devolverle la maniobra. 8.49 am, llego a mi destino, donde debo tomar otro transporte. Bajo con cuidado, felizmente esta vez sí ha parado del todo. Toco tierra firme y casi beso el suelo de la emoción que le da a uno el estar vivo. Agradezco tanto a Dios el don de la vida. Aunque mi cabeza tardará todavía unos minutos en volver a su lugar propio. ¡Gracias a todos los santos del cielo! ¡Gracias amigos! ¡Ahora sé lo que es manejar bien un vehículo! Juro que no volveré a conducir así, lo juro (Bueno, si vuelvo a tener algún vehículo que conducir…)
Y ahí están esos chinos: no conocen baches, rompemuelles, huecos en la pista, nada…
Si uno por necesidad se sube a esos vehículos sabe que debe agarrarse muy bien de los pasamanos y que debe antes haber entrenado un poco en el ejercicio de mantener el equilibrio ante cualquier circunstancia. Varias veces me he puesto a observar disimuladamente a la gente que sube: nadie protesta, todos están dispuestos a “divertirse un poco”, nadie se queja si pasamos saltando algún bache –y hay tantos en nuestras pistas limeñas-, algunos suben sonrientes, como quien por fin se subió a la montaña rusa tan esperada, otros suben con cara de resignación y muy serios, dispuestos a sacudones y a repentinos frenazos con el pie.
Dicen los viandantes que a los chinos les controlan el tiempo y por eso siempre van así. Yo no lo sé, sólo sé que van bien apurados y parece que no quieren perder un minuto. En todo caso, se han vuelto parte del drama de vivir de muchos habitantes de Lima, como un reto más que deben afrontar miles de personas que quieren salir airosas en el número de equilibrismo que les toca presentar en esta vida, que es a la vez dura y hermosa.

martes, 31 de agosto de 2010

Dios me ha vuelto a llamar...

Tenía 18 años de edad cuando creí, por primera vez, haber solucionado en mi vida el "problema" de saber qué era lo que Dios quería para mí. No fue el último discernimiento que tuve que hacer. Andando el camino tuve que hacer otros discernimientos más, de distinta importancia, y luego de haber concluído cada proceso, me sentía satisfecho y como con la sensación de decir: "Ufff... Felizmente, ahora puedo estar seguro".

Pero ahora me doy cuenta de que ese mismo Dios, Yahvé, que eligió a Abraham cuando -viejo y cansado- ya sólo tenía en su horizonte la seguridad de una ancianidad tranquila, lineal, sin mayores sorpresas, con el panorama de la muerte bastante lógico y cercano, ese mismo Dios es el que se empeña en que yo -bien poca cosa- no descanse demasiado en la travesía hacia la Patria verdadera. Ese mismo Dios me ha vuelto a llamar. Sí, a pesar de mis 39 años soy un llamado.

Hasta hace poco -meses nomás- pensé que había hecho todos los discernimientos posibles en mi vida, los más importantes. Discerní mi vocación a la vida consagrada, mi vocación al sacerdocio, etc. Hasta hace poco pensaba que quizá tan sólo me quedaba por discernir diariamente si me tenía que poner ésta o aquella camisa, de si tenía que decir tal o cual palabra en determinada predicación, pero que en suma, ya no tenía que hacer mas grandes, arriesgados o trabajosos discernimientos. Todo estaba lineal en mi vida, previsible, tranquilo. Qué seguro me sentía.

Y es verdad, lo tenía todo hasta hace muy poco: muchos amigos, seguridad económica, respaldo, prestigio innegable, es decir: un carril seguro por el cual no había más que caminar, una senda hecha y marcada, previsible y tranquila, una vida lograda, realizada... Después de todo -pensaba- yo no soy Abraham -no tengo su edad- ni algo parecido ni nadie me pide salir de mi aldea y andar sin rumbo.

Sin embargo Dios me ha vuelto a llamar. Y siento que la historia sagrada de su intervención en mi vida renace hoy y ahora. Dios me está llamando. Y de modo semejante a Abraham Él me ha pedido que salga de mi tierra y que vaya a donde Él me mostrará. Yo no sé exactamente cuál será su plan pero no puedo dejar de pensar que estoy emocionado y que me asombra su nueva llamada. Siento que Él me está urgiendo a iniciar un nuevo camino dentro de la vida consagrada en La Iglesia, continuando con mi sacerdocio pero de modo diferente.

No sé si a Abraham le habrían llamado "loco" sus amigos y familiares, pero aunque la Biblia no dice nada al respecto, me imagino que algunos -o muchos- así lo habrían tratado. Es que fue algo demasiado audaz su vocación: se trataba de un anciano casado con una mujer estéril al cual se le pedía salir de su tierra y al que se le prometía tener una descendencia numerosa e incontable. Pienso que habría escuchado a sus espaldas el comentario o el murmullo burlón de quienes -muy razonables- pensarían que a ese viejecillo ya le estaba atacando, y bien fuerte, la demencia senil.

Y Dios, el mismo Dios de Abraham, el Dios Vivo, el Dios Jesucristo me está llamando.

Sé que no soy digno de sus llamadas ni de su mirada, menos todavía de su amor ni de su misericordia, pero sé a la vez que me emociona pensar que se esté fijando una vez más en mí. Es una esperanza para mí, porque no me acostumbro al Dios de los recuerdos de antaño ni me acostumbro a hablar de Él como quien habla de una historia muy bonita pero muy antigua. Él no deja de sorprenderme.

¿Y qué le voy a responder si me está llamando?

Le diré que sí. Que aunque ya no soy ese chiquillo, ese adolescente de 16 o ese jovencito de 18, aún tiene en mí un corazón dispuesto a servirle; le diré que también a mis 39 puedo darle mi sí, que no me acostumbro a contar una historia de hace más de 22 años, que creo firmemente que hoy y aquí puedo empezar a seguirle; le diré que me ilusiona pensar que Él quiera hacer algo nuevo en mí y conmigo o por medio de mis fuerzas. Le diré también que me tenga paciencia, porque los que somos "viejos" ya nos hemos acostumbrado a nuestras seguridades y no nos resulta muy simpática la aventura ni la adrenalina. Pero le diré también que luego de superar mis resistencias podrá tener en mí a un nuevo adolescente de 39, con el alma incandescente y apasionada por Su Reino.

Dios mismo se ha detenido a mi puerta y ha tocado, le he abierto y le he dicho que sí, que cuente conmigo, que estoy dispuesto a todo por Su Reino y por eso he vuelto a agarrar la vieja mochila y la guitarra y he comenzado a caminar con direccióna donde Él me diga. Y así, a la buena de Dios y cantando voy nuevamente detrás de Su Aventura.

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¿Qué me pide Dios hoy a mí? Iniciar una nueva familia religiosa. ¿Una nueva familia religiosa? Sí, aunque ya hayan muchas en el ambiente eclesial. La Familia religiosa de los Siervos de la Reina de la Paz (Reginae Pacis Servorum, R.P.S. Monjes, monjas y laicos de rostro sonriente y sereno al servicio de La Iglesia). ¿Para trabajar en parroquias y colegios? No, no será su ámbito de trabajo propio, ellos serán fundamentalmente contemplativos y orantes en silencio y soledad con Dios para luego compartir lo orado en el brve apostolado directo que tendrán. ¿Tendrán un hábito propio? Sí, porque el mundo de hoy necesita signos y porque los consagrados deben notarse en medio del pueblo de Dios. ¿Quién será el modelo y protector especial de los R.P.S.? Nuestra Madre Santa María, la Reina de la Paz. Seguiremos sus recomendaciones de orar con el corazón, estar a los pies de Jesús Eucaristía, familiarizarnos con la Biblia, ayunar dos veces por semana y confesarnos periódicamente.

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No dejes de creer en mí, Señor, regálame cada mañana tu paz y tu audacia, tu seguridad y tu libertad.

Y gracias por fijarte en mí, por volverme a llamar a ser Padre de muchos y para siempre.

lunes, 23 de agosto de 2010

¡Necesito un papá! ¡Necesito un papá!

"¡Necesito un papá! ¡Necesito un papá! ¡Por favor, ayúdeme!"
Hice bastante esfuerzo para disimular que se me partía el alma al escuchar a la pequeña Cielo gritar así con lágrimones en los ojos: tener sólo siete años y notar que el corazón se le desangra porque no tiene un padre a quien querer y en quien apoyarse.

"¡Necesito un papá! ¡Necesito un papá!"
Yo no sé quién habrá sido su papá, nunca tuve la mala suerte de conocerlo, felizmente; sólo sé que el que le engendró abandonó a "su pareja" cuando la embarazó. Se fue para seguir ejerciendo su oficio de padrillo reproductor por ahí, aumentando así la vergonzosa estadística de los niños y niñas sin padre que hay en el Perú.

"¡Necesito un papá! ¡Necesito un papá!"
Yo creo que también la señorita -¿o señora?- que ha planificado ya tener un niño sin casarse ("Horrooooor hija, ¿cómo crees? Ni loca que estuviera") lo dice también en el fondo del alma. Claro, ella sólo piensa en lo rico que se siente tener en los brazos ese montoncito de carne tibiecita que hace pompas de saliva y que tiene color rosadito bien lindo; ella sólo quiere sentir eso bonito que es tener ese nuevo muñequito, ese moderno chichobello que se puede abrazar y que luego le dará la satisfacción de sentir que le diga "mamá"; qué le importará a esa ¿señorita? que ese montoncito de carne luego crezca sin saber quien rayos fue su padre, porque quizá él fue fruto de un buen fajo de billetes y un apropiado y moderno banco de esperma a donde la ¿señorita? recurrió, toda ella, para obtener esa cosita linda, ese montoncito de carnecita tibia y preciosa que es como un chichobello bien avanzado que hasta dice "mamá".

"¡Necesito un papá! ¡Necesito un papá!"
Su cuerpecito está intacto, bien formadito, en medio del charquito de sangre se ve su diminuta mano, está bien formada: la punta de la pinza con que el lloroso activista pro-vida lo va mostrando a la cámara nos dice que ese no-nacido también está gritando desde el cielo que necesita un papá... bueno, tampoco tuvo una madre, porque esa chiquilla sólo quería salir del apuro bien pronto -ahora tendrá que revisar mejor los condones y tomar la píldora el día siguiente y no el día anterior, pues-. Por eso se lo hizo sacar del vientre como quien se saca una muela picada, ahí en el dentista. Es uno de los 400 mil abortos perpetrados cada año en el Perú (Y eso que no tenemos leyes pro abortistas...).

"¡Necesito un papá! ¡Necesito un papá!"
Su alma lo dice a gritos aunque ella trata de acallar como puede esa voz. Ella es un "chica moderna", siempre lleva en su carterita los jebes que va a regalar a sus parejas para que se protejan. Ella cree que sabe amar pero no sabe que en el fondo también está necesitando desde hace años un padre que la quiera... Pero a falta de padres, ante tanta escasez de hombría: vengan los condones-hostales-discotecas-perreo, todos ellos amparados por: las oenegés liberales-la o.m.s.-las feministas a ultranza-los librepensadores caviar-los fieles devotos de Malthus.

"¡Necesito un papá! ¡Necesito un papá!"
Nunca tuvo en verdad uno que mereciera ese nombre: Padre. Porque su viejo siempre estaba fuera de casa y conocía bien el deporte de la infidelidad, pillo el viejo. Cierto que su mamá tenía un carácter inaguantable y que él también quería huir de casa. Y huyó de casa hace ya más de diez años... Ahora vive en la calle, al pie del muro ese con otros patas metiéndose tremendos vuelos a cada rato para olvidar que el fondo él nunca tuvo un padre.

"¡Necesito un papá! ¡Necesito un papá!"
Nuestra sociedad no quiere escuchar el grito que sale del fondo del alma. Preferimos vacilarnos, armar la juerga y seguir siendo un país fiesta. Dénnos pan y circo que eso nos basta, un par de chelas lo arregla todo pé compare, no te hagas paltas pé. Y así vamos, sin Padre conocido, sintiéndonos a veces hermanos pero sin ganas de preguntar por el Padre común, sin menos ganas todavía de obedecer sus leyes y mandatos.

Y el Viejo Eterno, el Papá Bueno, ahí está. Con sus pantuflas color cielo, enfundado en la antigua bata con la que creó el mundo hace un ratito nomás, mirando por la ventana de arriba a ver si estos chicos alocados acaban la juerga de una vez por todas y dejan de matarle el Hijo que tanto ama, el mismo Hijo que ensangrentado pero sereno le vuelve a decir muy quedo casi al oído: "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen".

Y el Viejo Bueno una vez más esperará a que termine el festín.

martes, 6 de julio de 2010

El derecho de sentirse mal

Qué duda cabe de que estamos en un mundo globalizado. Pero el riesgo y el peligro de estar en medio de tanta globalización es terminar creyendo que como somos "globales" entonces no tenemos ya derecho de sentirnos mal con nada ni con nadie porque 'todos debemos ser pluralistas y tolerantes'.
Pienso que es un terible error acabar pensando que como hoy en día todo es global entonces también nuestros gustos, preferencias y pensamientos, nuestra fe y nuestras convicciones morales deben ser también "globales", es decir: iguales. En otras palabras: no puedes -globalización mediante- pretender pensar distinto ni sentir distinto ni opinar distinto al común de la gente globalizada. Al final la pretendida pluralidad de la que hace gala la globalización llega a ser y significar la peor y más sutil uniformidad.
Y en este sentido, creo firmemente que tenemos todo el derecho de sentirnos mal cuando vemos y sentimos que algo está definitivamente mal.
¿Ejemplos?
- Yo me siento mal y reclamo mi derecho de sentirme mal cuando en la calle y en el bus o en la combi oigo música que enerva mis bajas pasiones, aunque a la mayoría eso no le afecte.
- Yo exijo mi derecho de sentirme mal cuando hablan mal de mi fe o de mis convicciones morales y espirituales, aunque a la mayoría eso no le importe.
- Yo me siento mal cuando veo algún noticiero o algun programa de televisión y tienen que meterme por los ojos mujeres desnudas o casi, aunque eso sea "lo que le gusta a la gente".
- Yo me siento mal y reclamo mi derecho de sentirme mal cuando veo que cada cuatro años debemos -tenemos el deber casi- de clavarnos a un televisor para ver "el mundial" sólo por eso, porque es "el mundial", aunque eso sea lo que hace vibrar a un montón de gente que hasta deja de hacer su trabajo para ver a jugadores que ganan millones de dólares sólo por usar sus piernas y no su cabeza.
- Yo me siento mal y reclamo mi derecho de sentirme mal cuando estoy casi obligado a escuchar cumbia todos los días y a escuchar y ver noticias referidas a la vida privada o pública de los cumbiamberos, aunque eso sea lo que más le atrae a la gente hoy por hoy.
Y así, podría poner otras cosas que reclaman mi derecho a sentirme mal, mi derecho a pensar distinto y sentir distinto sobre cosas que posiblemente a la mayoría les gusta.
Ustedes, ¿qué dicen?

(En el artículo anterior les invitaba a compartir versiones distintas de "arroz con mango" y sólo un buen galileo ha comentado dos cosas... Esta vez les invito a compartir su derecho a sentirse mal por las cosas que les parezca... Ojalá se atrevan a escribir algo)

jueves, 1 de julio de 2010

Arroz con mango

Con este breve artículo les quiero proponer a los amables lectores de este blog a dejar en "comentarios" breves textos con sus ejemplos de "Arroz con mango" que tengan a la mano o a la vista.

¿A qué me refiero con eso de "Arroz con mango"? Les explico. Arroz con mango es la manera de decir que hay cosas que jamás deben mezclarse pero que por obra y desgracia de algunas personas acaban mezcladas o juntitas y presentadas como compatibles y exquisitas combinaciones. Ya podríamos decir que es un cotidiano arroz con mango, por ejemplo, que varios -o muchos- "devotos" de la cerveza a la mañana siguiente de haberse pegado una soberana borrachera se levantan para "curar cabeza" con un cebiche y hasta con una cerveza más... Digo que es un arroz con mango porque es bien sabido que la combinación de ceviche-cerveza no es por lo menos saludable.

Otro arroz con mango: Hace varios meses ví en una ciudad del Perú una botica llamada "Cristo farma" y al entrar nomás, en el mostrador, estaban a la vista de todos una inaudita variedad de preservativos a la venta. ¿Cristo estaría de acuerdo con eso?

Otro: me parece un intragable arroz con mango que en varias escuelas y colegios del estado -y particulares también- en el día de su aniversario lo que más abunda son las cajas de cerveza que se van a tomar luego sus profesores, padres de familia y también alumnos y alumnas... ¿Modernización educativa?

Otro: un feo arroz con mango cuando veo que hay consagrados que más se preocupan de cosas que conciernen a empeños políticos, sociales y económicos pero que nunca o casi nunca hablan a la gente de Aquel que da sentido a su consagración religiosa en la Iglesia católica.

Otro: En la fiestita del nido o de la guardería hacen bailar a los pequeñitos y les ponen para eso reggetón o perreo... ¿Es que no se dan cuenta lo que hacen esos profesores y padres de familia? Es arroz con mango ofender la inocencia de los niños con música y bailes que no son ni inocentes ni favorecen la pureza de costumbres.

Hay muchos más platos de arroz con mango, les invito a escribir debajo de esta entrada -en "comentarios"- sus versiones de este potaje impasable.

Gracias desde ya.