sábado, 11 de abril de 2009

Treinta monedas (final)

Moneda 21:
"Pero mire, eso le va a costar un poco... No sé, ¿qué le parece unos cinco mil...?" "Ok. Correcto, trato hecho" El doctor acaba de colgar el teléfono y se siente contento, de inmediato debe ir a mover esos papeles y hablar con sus colegas. Bueno, tendrá que darle algo a cada uno, ya verá cómo hace. Entonces, a preparar el fallo de mañana, sí. Debe ser contundente, al fin y al cabo no hay pruebas suficientes del delito de su patrocinado. Sí, mañana el acusador irá a la cárcel. Business son business.


Un golpe fuerte en la cara ha recibido el maestro galileo.


Moneda 22:
La encontraron muerta en un hotel de no buena fama. Al realizarle la autopsia se encuentran con que llevaba no sé cuántas bolsas gorditas con ese polvillo blanco. Se le reventaron algunas en el estómago, murió tristemente. Dicen que era estudiante y que no tenía dinero para seguir sus estudios y que un amigo le propuso el negocio y que por ello ganaría bien, sólo tenía que llegar al otro país...


El maestro galileo ha llegdo a la casa del sumo sacerdote y le han recibido con escupitajos.


Moneda 23:
En el barrio de San Elías sólo queda él, de 21 años, que no ha probado de esas cosas. Los que fueron sus amigos todos están ahora volados y volando. ¿Te acuerdas de Juan? Le da liviano y bien. ¿Y Carlos? Ya se le nota en los ojos aunque él quiere disimularlo. ¿Y esas chicas tan lindas de antaño? Ahora ya se les ve muy poco, su vida es triste. En el barrio de San Elías hay mucho humo y los chicos ya no juegan en la calle, ya no hay risas bonitas. A eso de las 6pm cada quien debe cerrar bien sus puertas y nadie puede salir... ni entrar. Salvo que se trate de los que vienen a vender eso que la gran mayoría de chicos se fuma.


El maestro galileo siente una angustia de muerte.


Moneda 24:
Ufff. Nació bien gordita. Los médicos celebran, aunque la enfermera se da cuenta de que esa niña que acaba de nacer no la pasará bien. La madre tiene apenas 17 años y seguramente aún no es conciente de lo que ha sucedido en su vida. Así es. Pasan unos días nomás y esa chiquilla ha vuelto a las discotecas y mañana llegará otra vez borracha. Por enésima vez. ¿Y su niña? La pequeña llora y llora, una vecina trata de cuidarla. Quizá cuando la niña crezca sea igual o peor que su mamá. Y esa cadena y ese círculo vicioso no se romperá: calabazas crean calabazas...


En la casa del sumo sacerdote todos se ríen del maestro galileo, el lacayo aquel le ha dado una fuerte cachetada.


Moneda 25:
"Salud amigo, salud" "No me digas profesor, dime Augusto" "Yo soy tu pata, ok?" Augusto toma con sus alumnos y la pasa bien. En lugar de prepararlos para la vida, él los malogra desde las aulas. Pero mañana, después de la resaca, Augusto irá a gritar por las calles en contra del gobierno corrupto y hambreador que no le paga lo que le debe... "Siempre de pie, nunca de rodillas" dirá. Salud Augusto, salud por tu sindicato "de educación"...


"Blasfemo, blasfemo!!!" Así le han dicho al maestro galileo en casa del sumo sacerdote.


Moneda 26:
Ellos son chicos bien. Los Ladróndeguevara y Aranjuez son una familia bien. Bueno, familia que digamos no lo son tanto. Papá está siempre en viajes de negocios pero puntualmente hace las transferencias de dinero a las cuentas de sus críos. La señora de casa está muy ocupada, ahora mismo llamó por el celular diciendo que le envíen al chofer, que está saliendo del spá y ahora va a la reunión en casa de doña Pepi. Los mellizos viven la vida. Diego ayer chocó el Mercedes que papi le regaló hace poco, pero ya papi lo va a arreglar todo. Joaquín acaba de llegar de un balneario del sur. Dentro de poco saldrá con los Delacroix-Cousiño, van a juerguear esta noche y mañana otra vez a la playa. "¿Aló? Apá, puedes enviarme un poquito más por fis? ¡Ya pé!... ¡Gracias viejo, tú te pasas!!!" Papi cuelga el fono, está en una "reunión de ejecutivos" en un hotel cinco estrellas acompañado de unas señoritas también cinco estrellas, dicen...


Le han declarado reo de muerte, el maestro galileo está sólo...



Moneda 27:

Él es honesto señor que duarnte toda su vida trabajó para sacar adelante a sus hijos. Ahora todos ellos son profesionales y tienen su vida hecha. Está postrado en una cama de hospital y siente como la vida se le va poco a poco. En sus momentos de lucidez abre los ojos y ve a sus hijos discutir mientras su anciana esposa llora disimuladamente. El hijo mayor habla a desparpajo, discute con los menores y dice que a él le corresponde la finca principal y quiere hacerle firmar unos documentos a su padre moribundo... Los demás hermanos vociferan y cada quien reclama su parte... como buitres ante el animal muerto que, así, muerto, les dará de comer también ahora...

Al maestro galileo le han puesto la cruz y se lo llevan a crucificar.

Moneda 28:

Juana es una humilde mujer que nunca pasó el 4to grado de primaria, no le fue posible, era muy pobre y vivía en una puna. Conoció a un señor que la enamoró. Nunca se casó en verdad, tuvieron cinco niños. La rutina diaria era que él se iba a trabajar y llegaba borracho. Primero fueron gritos, luego golpes. Golpes a ella, luego golpes a los hijos. Él nunca cambió a pesar de tantos perdones que ella le dio. Luego de unos años él se fue, ella tuvo que criar a sus hijos sola. Ellos ya están grandes, trabajan en la capital, pero dice la gente que ellos toman más que su padre. En los últimos años ella ha vivido de la caridad de la gente en una choza que más parece una cueva. Ella ahora se está muriendo en un hospital público con un cáncer cruel. Doña María, que es catequista, ha logrado ingresarla con la ayuda del párroco. Nadie viene a verle. ¿Puede ser posible tanto sufrimiento para una sola vida?

El maestro galileo ha caído de cara al suelo y no se puede levantar.

Moneda 29:

Él dice que es un librepensador. Tiene una gran facilidad de palabra, ha escrito muchos libros y tiene la suerte de tener muchos amigos influyentes que siempre le dan espacios en los medios de comunicación. Está preparando un libro que será el boom del año, claro que sí, ya todos lo verán... y lo leerán. Está en los últimos capítulos en los que ha emplazado todas su baterías para desarticular la "vieja moral". No tendrá pierde. Es muy sutil, contamina rápido con sus ideas, suenan tan bien, son tan realistas, incluso hasta es espiritual aunque difusamente. Dos de sus novelas ya han llegado al cine. Él es el rey. Dentro de unos meses nomás su nuevo libro será la biblia de los "librepensadores" que mantendrá en cautiverio a miles de humanos.

Los clavos, que más parecen estacas, han atravesado la carne del maestro galileo.

Moneda 30:

Las pequeñas no ríen. Todo el día las tienen en esa casa. Ninguna sabe qué es lo que realmente pasa. Viene un señor y una señora y les toman fotos, pero ¿por qué les amenazan si no se desvisten? Y les obliga a ponerse de tal y cual manera... Ellas lloran, casi no hablan. Todos los días es así, se las llevan y luego las traen. Rara vez pueden ver la luz. ¿La vida es así?

El maestro acaba de expirar hoy.

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La pasión de Jesucristo no ha concluído. Él sigue sufriendo y muriendo en muchos hermano y hermanas, en los pequeños en los inocentes, sigue sufriendo por obra y desgracia de hermanos y hermanas que han perdido el sentido del mal y que no les importa sino su propia vida. Jesús sigue muriendo también hoy.

¿Podremos hacer algo hoy para aliviar a Jesucristo?


viernes, 10 de abril de 2009

Treinta monedas (2da. parte)

Moneda 11:
Ellos juran que se aman. Dicen que se aman con locura, que nadie los separará, que si es amor qué de malo hay en tener relaciones sexuales. Eso del matrimonio lo ven como algo de otra galaxia, dicen que lo importante es que ellos se sienten bien y vivan bien "su amor". Pero cuando se quedan un poco en silencio algo en el fondo de él y de ella comienza a llorar. Pero se hacen los fuertes. Lo cierto es que en los ojos de ella hace ya buen tiempo no brilla la luz de la pureza. Tiene la mirada distinta. Y no sabe por qué le da mucho miedo y hasta aversión volver a ver sus fotos de niña, cuando era un ángel con el alma cándida y pura.

En el pretorio, Alguien siente que los ojos se le nublan y le arden.

Moneda 12:
Ella es una señora que trabaja mucho y por ello le va muy bien. Ahora es dueña de varias discotecas, es un negocio redondo, no tiene pierde. Cada semana debe inventar algo nuevo, que si es la fiesta de espuma, que si el otro fin de semana será la fiesta de politos mojados, etc. Bueno, ella no hace nada malo, ¿no? Es sólo diversión y punto. Y en sus discotecas hay centenares de chicos y chicas. Claro, hace unas semanas que... Bueno, vende por lo bajo unas pastillitas de muchos colores, son graciosas, uno las toma y se pone pilas, no se cansa de bailar, sólo debe tomar mucha agua. Ah! También vende agua en botellitas para los que le compran las pastillitas, que por si acaso, no son droga, eh? No, no. Son unas pastillitas para estar bien toda la noche. Ah! Y lo del agua no es nada malo, es sólo agua, claro que debe venderla pues, business son business...

En el pretorio Alguien siente su corazón desfallecer.

Moneda 13:
La señora siempre espera al final de misa, porque allí el padrecito le bendecirá su agüita. Y siempre, cada domingo se lleva unos botellones de agua bendita. Es para sus chicas, para que les vaya bien en el trabajo. Claro pues, uno nunca sabe, ellas están expuestas a tantas cosas, fíjese cómo está el mundo. Bueno sus chicas toman el agua bendita y ella se siente bien haciendo eso por ellas, y les dice que sean cariñosas con sus clientes y que hagan bien su trabajito. Eso sí, todos los ambientes están muy limpios y tienen cada una de sus chicas el carnet sanitario respectivo. La señora se siente bien y muy tranquila, hasta dice que tiene la conciencia tranquila...

Alguien se ahoga de dolor en el suelo del pretorio.

Moneda 14:
"Hay que ser realistas pues, muchas veces no queda más que actuar así pues. Vivimos una guerra y siempre hay un costo social, qué se le va a hacer, todo es por un bien mayor: el bienestar general de la nación" El Comandante general, que también es presidente de la república, ha declarado a la prensa y se ha ido. Mientras sube a su autómovil blindado algunas imágenes vienen a su mente. Imágenes de cuando dió la orden de disparar a quemarropa en aquella manifestación de sus opositores, de cuando mandó fusilar a esos sospechosos de subversión, de cuando ordenó torturar a esos activistas de los derechos humanos y a ese periodista incómodo. Tocándose la frente quiere pensar que todo ello es el costo social de su gobierno ordenado y firme, que todo ello trae progreso y desarrollo...

En el pretorio Alguien siente que le fallan las piernas y cae de dolor y debilidad.

Moneda 15:
Le han pagado lo prometido, ¡al fin! Ha sido un negocio redondo, piensa en sus adentros. Ahora sólo queda actuar. Mañana convocará a reunión de directorio, los argumentos ya están: existe una superpoblación, existen muchos embarazos no deseados, etc. La compañía trasnacional que le ha pagado le ha dado indicaciones explícitas: se debe implantar una fuerte campaña de introducción de todos los anticonceptivos posibles. Deberá para ello sacar sus presuntos argumentos médicos que van a contrarrestar las ideas trasnochadas de la Iglesia, esas ideas oscurantistas que promueve el Vaticano. Bueno, nadie sabrá que en el fondo de toda esa metralla de argumentos sobre la libertad sexual y los derechos reproductivos que sus subalternos meterán en las cabezas de los estudiantes de todo el país, nadie sabrá que detrás de todo ese discurso tan liberal se esconde un excelente negocio de miles de millones de dólares que vendrán de fuera para sus bolsillos y para los bolsillos de los miembros de su directorio. ¿Derechos reproductivos? No: mermelada segura, negociado pues.

En el pretorio Alguien siente que el corazón y la mente no le dan para más.

Moneda 16:
Se pone furiosa cuando habla de los derechos de sus congéneres. Parece que sufre de complejo de persecución. Dice que todo lo ve desde la óptica de la feminidad. Pero lo cierto es que cada vez que habla de la mujer se ahombra y no se le nota su feminidad. Tiene sus amigos (¿o amigas?) que son sus aliados, esa gama de personas extrañas que ella también defiende: transexuales, lesbianas, homosexuales, etc. Ella y su gente abogan por una sociedad "libre", "sin discriminación alguna" Su presencia en los medios de comunicación nos hace recordar al demonio andrógino que rondaba en el camino de Jesús hacia el Calvario...

En el patio del pretorio han presentado casi desfigurado a ese maestro galileo...

Moneda 17:
Lo nuestro no es pecado, es amor, es sólo amor. No nos importa lo que digan los demás, no importa lo que diga la gente. No entienden nuestro amor. Así piensa ella para su adentros mientras espera a que se presente él, que está despidiéndose de su esposa y sus hijos. Ella está convencida de que es amor y punto. Adulterio no, es sólo amor y punto.

El maestro galileo siente cómo esa capa infame se le ha pegado a las heridas abiertas.

Moneda 18:
Él es el rey en su cátedra. Se ha convencido de que sabe mucho. Y no va a permitir que ninguno de sus alumnos diga en su clase que es creyente, que es cristiano y menos todavía, católico. Por eso ya desaprobó a dos alumnos el ciclo anterior, porque tuvieron la osadía -falt de respeto pues- de decir que eran creyentes, ¡En su clase! ¡Qué atrevimiento! Pero por otro lado es un defensor acérrimo de la libertad y de los derechos humanos. Parece que se ha olvidado que existe un derecho humano inalienable que es el de poder escoger y seguir libremente una religión.

En el pretorio alguien se ríe a carcajadas del maestro galileo que está desfigurado.

Moneda 19:
Ella maldice una y mil veces que todos los hombres le miren. Varias veces pensó en quitarse la vida, ni su madre le ha querido creer, nadie. Se siente sucia, se tiene rabia, no se perdona. Vive sombría, no ríe casi, dicen que tiene un carácter así, que es un poco apática. Nadie sabe lo que ella lleva, sólo sabe que no se quiere perdonar a sí misma. No permite que ninguna persona le toque, menos todavía un hombre. Nadie le ha dicho que ella no tuvo la culpa, que la culpa la tuvo su tío y su primo, que la obligaban a hacer esas cosas cuando su mamá iba a trabajar.

El pretor ha entregado el maestro galileo al arbitrio de los jefes judíos.

Moneda 20:
En la parroquia es la señora más devota, en casa tiene una hija a la que odia visceralmente. En la parroquia dirige el rosario cada tarde y también visita a los enfermos, en casa no dirige la palabra a su hija y le dice que la odia. En la parroquia es la señora más cercana a los sacerdotes, les felicita sus sermones, en casa es intratable, es renegona, promueve la división en su familia.
Muchos que la conocen se convencen una vez más de que eso de practicar la fe es una hipocresía y punto.

A la salida del pretorio, los jefes judíos han agarrado a golpes al maestro galileo.

(continuará)

jueves, 9 de abril de 2009

Treinta monedas

Aquel que El Maestro se escogió como amigo le vendió por treinta monedas.
Eso no se ha quedado en la historia como una anécdota más.
Eso se repite hoy en dia, aunque las de ahora son monedas más pesadas y oscuras.

Moneda 1:
Él es un señor muy correcto, tiene su empresa, total, de algo hay que vivir. En su diario las informaciones y comentarios se manejan de acuerdo a sus intereses o los de sus amigos grandes, que son poderosos. Él no hace nada malo, quien no prefiere su diario puede comprar otro, cada uno es libre. Y día a día va configurando la realidad a gusto del cliente, informa lo que le conviene y calla sobre muchas otras cosas. Todo depende, Uds. saben, no se vive del aire, hay que ser realistas, esta vida es así.

En el pretorio Alguien ha recibido un latigazo.

Moneda 2:
"Sí, hermano, no te preocupes, ya está arreglado, todo saldrá como hemos previsto, tranquilo, Dios nos ayudará". Él ha colgado el teléfono y ya está arreglado el asunto. Son trescientas toneladas de productos comestibles que serán desviadas para los almacenes de su socio. Irán a medias en la venta, nadie se dará cuenta. ¿Qué es eso con relación a todas las ayudas que están llegando? Bueno pues, que los damnificados por aquel terremoto esperen un poco, al fin y al cabo, ya vendrán muchas más ayudas del exterior para ellos...

En el pretorio Alguien comienza a sangrar.

Moneda 3:
Cuando era joven había soñado con trabajar por los pobres, por los pequeños, había soñado tanto en sacar a su pueblo del sub desarrollo, aún ahora recordaba esos tempos de universitario con tantas ganas de cambiar el mundo haciendo justicia y velando por los más desposeídos. Pero las cosas cambian, esos fueron tiempos de mocedad, de idealismos, de utopías y nada más. Ahora las cosas son distintas. Él es ahora un gran funcionario, tiene que velar por el sistema, tiene que velar por sus intereses, le costó mucho llegar a donde ahora está y no puede permitirse pensar en realizar lo que soñó antaño, no. Él prefiere cerrar los ojos, él no ve nada, no oye nada, él se pasea en su automóvil con lunas polarizadas, no quiere pasar por calles y barrios de pobres, él no quiere verlos, él tiene su vida y su comodidad, no está dispuesto a dar nada por sus antiguos ideales, él dice que ha madurado.

En el pretorio Alguien tiene una llaga abierta.

Moneda 4:
Sí, sí, está bien, es Semana Santa claro, él ha encargado que las ceremonias salgan muy bien. Hace tiempo que no se detiene a conversar con el Amo, no tiene tiempo, menos aún en esta semana santa, tiene mucho que hacer. Ya ha planeado hacer las celebraciones con los formularios más abreviados y simples, todo rápido, "la gente se cansa, se aburre" se dice a sí mismo, pero en el fondo es él quien está cansado, aburrido. Y en esta semana santa hablará a desgano del Amo, sin convicción, como quien recita una cantaleta... y la gente volverá a pensar que esto de la semana santa no es tan santo, y seguirán durmiendo en las celebraciones, con el alma cargada de sueño y de mediocridad. Por algo se dijo que la fe de los fieles es el reflejo de la fe de sus sacerdotes.

En el pretorio Alguien deja escapar un grito de dolor.

Moneda 5:
Lo suyo es la docencia, ella es una profesora muy preparada, muy al día. Tiene un sinnúmero de temas y trabajos por delante. Se le ha metido en la cabeza de que estamos en otros tiempos, de que antes la letra con sangre entraba, pero ahora no hay ni letra ni sangre ni nada debe entrar en la cabeza. "Al alumno no se le puede contradecir" "Debemos respetar la libertad y la individualidad" "No podemos imponer las ideas" En clase lo alumnos apenas si la miran, si toman alguna nota, apenas si les interesa, ellos trabajan en grupo, mejor dicho, algunos nomás. Ella está tranquila, está haciendo lo suyo, después de todo por lo poco que le pagan ¿qué otra cosa tendría que hacer? Ella está pensando seriamente en hacer lo mismo que su colega de al lado, que por unos billetes de más puede arreglar algunas notas de sus alumnos, total, ¿qué culpa tiene ella de que le paguen tan poco?

En el pretorio Alguien siente la espalda arder.

Moneda 6:
Él es vendedor mayorista de cerveza. Nunca estudió nada pero agradece a sus santitos que le ayudaron a poner su negocio, que ahora es toda una empresa. Los camiones entran y salen cargados de licor. Él lo ve todo desde su oficina, en el segundo piso, desde un ventanal que da al almacén principal. Hoy, sólo hoy, tendrá varios miles de dólares en ventas. "Qué bueno es Dios", piensa. Pero detrás de esas botellas hay muchas historias: también hoy se romperán muchas familias por ese licor que Don Juan vende por camionadas. También con ese licor se irán abajo fidelidades matrimoniales. Por ese licor varias chiquillas ingenuas perderán su inocencia. Con ese licor varios transarán y se venderán y se dejarán comprar. Detrás de ese licor estarán las historias de muchos estudiantes que dejarán la universidad, que se volverán tarados y que ya no volverán a salir de allí. Don Juan está contento, incluso su abastecedora hace campañas de ayuda social y promueve el arte. Don Juan hoy se irá a casa contento mientras detrás de sus cajas, esas miles de cajas de licor de su almacén, se tejerán historias negras que van matando en vida.

En el pretorio Alguien ha caído de dolor.

Moneda 7:
Él y ella ya no recuerdan cuándo fueron buenos. Hace mucho tiempo que se metieron por el tunel negro de esa vida. Se gozan metiendo pornografía por la internet, es como un instinto de embarrar a los demás con el barro que ellos diariamente comen. Se sienten contentos de eso, les gusta que otros muchos se embarren así, no quieren sentirse tan solos, quizá siendo muchos más los embarrados puedan hacer pasar ese modo de vida como opción razonable y buena. Y allí están con sus fotos y sus cosas. Parecen estar felices pero no, en sus miradas hay una profunda tristeza que siempre les acompaña y que les obliga a disimular con más y más barro.

En el pretorio Alguien tiene una llaga más dolorosa.

Moneda 8:
Siempre le había gustado la política, era el suyo un ideal mezcla de afán de servir, de protagonismo, de liderazgo, de mando, de pasar a la historia. Ya estaba ubicado en el sillón que tanto había soñado, se sentía feliz de ello. Pero bueno, estas cosas puede que sucedan solo una vez en la vida así que él no iba a desaprovecharlas. Y ya esta pensando en cómo desviar algunos fondos para sus cuentas personales, no, no, mejor a la cuenta de su esposa, no, no, mejor a la cuenta de un amigo, así nadie se da cuenta. Bueno, serán gastos de oficio, viáticos, etc.

En el pretorio un latigazo ha caído en la cara de Alguien.

Moneda 9:
"Miente, miente, que algo queda" ¿Cuándo fue la última vez que dijo algo verdadero? Ni ella lo sabe. No tiene cuenta tampoco de a cuántas personas ha malogrado la existencia con sus cuentos y mentiras, más que mentiras: calumnias. Se ha vuelto una experta en ese miserable arte, es una cínica. Muestra su desenfado en su vestir también. Pero hay gente que gusta de sus mentiras y la siguen, la adoran casi. ¿Quién puso en su alma ese deseo desmedido de mentir y perjudicar? ¿Qué busca en el fondo? ¿Quién la va manejando en el fondo? ¿Es ella la artífice de eso o es sólo una marioneta movida por hilos extraños y oscuros?

En el pretorio se ha paseado el Maligno y ha creído vencer a ese Alguien que está siendo desfigurado por los azotes.

Moneda 10:
Dicen que lo suyo es arte, que lo suyo es diversión, que es pasarla bien y nada más. Y no quieren darse cuenta de que están promoviendo una vida superficial y absurda. Y ellos contribuyen a fabricar chicas-calabazas y chicos-perreros. Y esos "artistas" están felices porque les va bien: ganan mucho dinero y lo tienen todo. Y detrás de ellos hoy también habrán cientos de chicos y chicas atraídos por sus estupideces y vicios, arte dicen. Y entonces hoy también habrán más chicos y chicas perros y perras, que viva la animalidad.

Alguien ha caído otra vez en el pretorio, ¿se levantará?

(continuará)

miércoles, 25 de marzo de 2009

"Yo no soy santo"

Ayer te ví.
Y así me respondiste: "Yo no soy santo"
Y enseguida te pusiste a reir, con una risa que no era tuya.
Te reías, y mientras lo hacías veía que tus ojos no se reían.
Yo no soy adivino ni tengo poderes especiales,
pero "mis antenas" me decían y me dicen que en el fondo tú no te reías,
que en el fondo te sentías atado, que en el fondo tú llorabas.
Pero claro, tenías que reirte, era lo mejor para tí en ese momento, ¿no?
Dime:
¿Quién te convenció de no ser santo?
¿Quién te convenció de que jamás podrás llegar a serlo?
Porque en el fondo ese es el motivo de tristeza, ¿o no?
Esa tristeza que ocultas con tu risotada, con tu mueca grosera,
con ese fastidio que sientes de tí mismo,
al descubrir eso que muy en el fondo de tí no se ríe jamás.
Pero vamos, dime, ¿quién te metió esa idea?
¿Quién te dijo que eras un negado a la santidad?
¿Quién te va machacando eso cada día?
¿Quién va ahogando lo mejor de tí cada día?
¿No es verdad que por culpa de aquel tipo
es que vas llorando en lo profundo de tu alma cada día?
"Yo no soy santo"
Me lo dijiste en un tono que pretendió herirme.
Pero no me has herido.
Muy al contrario, yo sospecho que cada vez que lo dices
y cada vez que lo piensas te vas hiriendo tú mismo y te desangras lentamente.
Yo no te culpo.
Yo quisiera que me aclares quién te convenció de eso que repites
y de lo cuál quieres convencerte sin lograrlo totalmente (por eso sufres).
Mira,
arriba en el cielo hay un Padre que hace tiempo te está esperando.
En su mesa hay un lugar vacío y Él espera que pronto tú llegues.
Él no ha perdido la esperanza en tí, Él te recuerda cada día.
Él tiene tu rostro grabado en su mano y en su alma
y cada día abre su puerta y aguarda tu llegada.
Allá arriba no tendrás un reproche, sólo una fiesta.
Allá arriba ese Padre te dice lo contrario:
"Tú, hijo mío, sí puede ser santo. Tú puedes ser infinitamente más
de lo que ahora eres y puedes ser feliz".
¿Te atreverás hoy a escuchar Su Voz?
Porque la otra voz no te ama.
Todo depende de tí.
Hasta pronto, hermano.

domingo, 8 de marzo de 2009

"Los tuyos, los míos y los suyos"

Nuestro mundo está lleno de contradicciones. Hoy por hoy nos llenamos la boca hablando de pluralismo, de libertad, de igualdad de oportunidades, subimos los volúmenes de voz cuando se trata de condenar los fudamentalismos y las intolerancias.

Pero curiosamente no dejamos de hacer selecciones y grupos. Por eso están los tuyos, los míos y los suyos.

Muy fácilmente nos hacemos de grupos que nos apoyen, que nos veneren, que nos den seguridad o que nos den la razón simplemente. Allí están los tuyos.

Tenemos mucho miedo de ir solos, tenemos que ir en grupo, pensar en grupo, creer en grupo, soñar en grupo, decidir en grupo, incluso hasta algunos están pidiendo amar en grupo.

Nos da miedo caminar solos, con la sola verdad personal, preferimos escudarnos en los otros, en los demás, en su compañia. Y sobre todo, tememos bastante pensar distinto del común de la gente (tememos mucho pensar distinto del grupo). Nos da mucho miedo caminar solos con nuestra verdad, quedarnos solos por defenderla con coherencia. Nos han metido en la cabeza que debemos caminar, vivir, creer, soñar en grupo. Nos sentimos seguros así. Y lo peor de todo es que, si tenemos cierto liderazgo nos formamos grupos y nos apropiamos de ellos, "los míos".
Y si tengo a los míos, pues serán muy distintos de "los suyos". Tendremos que contraponernos a ellos, a los suyos, tendremos que distinguirnos. Los líderes les haremos prometer fidelidad y lealtad a "los míos" y condenaremos cualquier acercamiento a "los suyos"... porque simplemente no son "míos".

Todo esto sucede cuando no tenemos muy grande el corazón, cuando nuestras miras son demasiado humanas, "de tejas para abajo". San Pablo nos recuerda que las divisiones, rencillas y disensiones son fruto de la carne y traen muerte.

Jesucristo nos invita en esta cuaresma a ensanchar el corazón, a no odiar a quienes nos odian, a perdonar, a abrir lo horizontes personales, a derribar esos muros que hemos construido con los letreros de "los tuyos, los míos y los suyos".

Porque amar al enemigo es aprender a ser cristiano de verdad.

Enemigo es aquel que nosotros hemos colocado dentro del perímetro de "los suyos". Enemigo es aquel que nos ha colocado la etiqueta de "no es mío".

Amar al enemigo es destruir esos muros y barreras que han formado grupillos que no tienen nada que ver con el Evangelio de Jesucristo. Amar al enemigo es ensanchar el corazón y dar la mano a quien no consideramos "nuestro".

Enemigo es aquel que no nos comprende, aquel que nos combate porque no pensamos igual que él. Enemigo es aquel que no se cansa de malograr nuestra paz, aquel que no nos ve bien porque de alguna manera le incomodamos sin saberlo ni buscarlo nosotros.

La perfección cristiana no está en las abundantes oraciones sino en la abundante acogida de aquel que no nos ama, de aquel que no amamos.

Que Jesucristo, el de corazón grande, nos ayude y enseñe a amar a su estilo, sin barreras y sin banderas.

domingo, 1 de marzo de 2009

¡Cuando cuatro amigos se juntan!

- ¡Por favor señora, hágase a un lado!

La doña no se daba por enterada, nadie le quitaría la oportunidad de escuchar a ese joven Rabí tan afamado. La entrada estaba atorada de gente, nadie se movía, ni se daban por enterados de que detrás de ellos estaban estos cuatro trayendo a Pepe Lucho, sí, el paralítico de hacía años.

- Señor, disculpe, ¿puede darnos pase?
- Lo siento muchacho, yo llegué antes- Pero...
- Es inútil Juan, aquí nadie se va a mover
- Pero hombre, es que no les importa que...
- Tranquilo Juan, por algo será
- No, no. No me resigno, hombre, no es justo.
- ¿Y si...?
- ¿Qué estás pensando Carlos? Dilo.
- No sé. No nos vamos a ir de aquí sin que el Rabí...
- Claro, hay que ver la manera.
- La casa es de Don Pedro, es buena gente...
- ¿Y?
- No sé, yo digo: El techo. ¡Nos subimos al techo!
- Muchachos, no se preocupen, no...
- No hombre, de aquí no saldrás sino hasta que el Rabí te haya visto, él te va a curar, ya verás.
- Bueno, aquí nos jugamos el todo por el todo. Don Pedro está al fondo. Ni modo, no va a salir, el comprenderá que era necesario. Bueno, el techo se podrá arreglar después.
- ¿Qué? Pero cómo...
- Tranquilo, hombre, de esto nos encargamos nosotros...
- Claro, vamos pronto.

Y se subieron al techo Carlos y Juan, en tanto que los otros dos, Fred y Saúl iban levantando la camilla como podían. Juan ya se había conseguido unas sogas y cordeles.

A duras penas consiguieron subirlo al techo y allí estaba el pobre Beto viendo las estrellas más cerca ahora. Él no veía necesaria tanto alboroto... y eso que el alboroto recién iba a comenzar.

Carlos comenzó a sacar la sprimeras tejas sin hacer mucho ruido, Juan le siguió. De pronto ya estaban los cuatro arriba sacando tejas, haciendo el cálculo del lugar exacto. Y luego algunas maderas y esterillas afuera y ya se veía abajo al Maestro hablando de Su Padre.

Y fueron agrandando el boquete.

Los de abajo los miraban con cara de pocos amigos, otros se reían. El Maestro se sonreía y les hizo señas de bajarlo ya. Amarraron la camilla con los cordeles y ahí estaban los cuatro descolgando a su amigo con mucho cuidado. Nadie dijo nada.

Beto estaba asustado, ni moverse de temor podía. Hacía varios años que estaba así, sin mover un dedo, como un muerto si no fuera porque podía ver y oir perfectamente. Ahora se veía bajando y las estrellas alejarse un poco de él. Y el Maestro mismo lo recibió junto con Don Pedro y Santiago. Lo colocaron en el suelo. Los cuatro amigos desde el techo observaban todo.

- Por favor Maestro -pensaba Carlos- cúralo ahora mismo, mira que sólo tú eres nuestra esperanza.

El Maestro miró a los cuatro amigos sentados en el techo, al pie del boquete y dijo:

- Dichosos los que tienen cuatro amigos de verdad, porque ellos podrán sanar de sus parálisis y podrán tener vida nueva.

Y mirando al paralítico le dijo:

- Levántate, toma tu camilla y vuelve a casa, no necesitas más catequesis. Cuida a esos cuatro amigos, no los pierdas, la fe de ellos te ha salvado y su amistad es la que hoy te ha curado. Porque te digo que tus pecados están perdonados y desde hoy tienes la oportunidad de ser feliz haciendo el bien.

Y doña Emilia comenzó a aplaudir y todos le siguieron. El Maestro se sonreía y miraba a los amigos, los señalaba: "A ellos". Carlos y los otros tres estaban anegados de la emoción. Don Pedro por momentos pensaba cuánto le iba a costar reparar el techo.

El Maestro siguió hablando a los presentes, nadie se movía a pesar de estar ya bien avanzada la noche. Y mirando por el boquete las estrellas que tapizaban el cielo dijo: "Que brille vuestra luz sobre los hombres para que den gloria al Padre del cielo".

Y esa noche la amistad hizo el milagro. Porque Jesús curó a ese paralítico no por su fe necesariamente sino por la fe de sus amigos.

¿Quién nos diera tener cuatro amigos de verdad?
¿Qué no daríamos por tener cuatro amigos que tienen fe y... audacia?
Sí, dichosos los que tienen cuatro amigos de verdad, cuatro amigos con fe y audacia de verdad, por que ellos se curarán de todas sus parálisis.

domingo, 22 de febrero de 2009

¡Juan Pueblo se reporta!

He recibido una carta de Juan Pueblo. Me parece que no les he hablado de él pero debo decirles que es amigo de un buen amigo. Me ha sorprendido y me ha alegrado su carta, no me la esperaba. Aquí se las paso al costo porque me ha parecido algo muy malo el no compartirla, luego me dirán lo que piensan. He aquí que Juan Pueblo se reporta:

Desde algún lugar del mundo, a 20 días del mes de febrero del 2009.
¡Incola ego sum in terra!

Recordado Israel,

Hacía varios días que tenía pensado escribirte porque sé que el tema te interesa bastante, tanto como a nuestro común amigo, y como él me dijo que estabas un poco lejos, pues me dije: a escribirle, y aquí están mis letras.

Verás: tu sabes que yo sigo metido en el asunto éste de trabajar de anónimo en la Iglesia y que echo una mano aquí y allá en cualquier cosa, en especial hablando del Maestro, Jesucristo. Sucede que hace poco me invitaron a una de esas "reuniones eclesiales" de varios días, donde asiste toda la representación de la Iglesia en mi sector, tú sabes: curas, monjas, catequistas, gente piadosa, gente de avanzadas, etc. Bueno, yo como siempre soy reacio a ir a ese tipo de eventos pero contraviniendo mis propios gustos fui por darle un alivio y una alegría a mi párroco que de equipo pastoral siempre carece.

Y nada, que entre reunión y reunión fui conociendo a diversidad de personas, lo cual en cierto modo me fue animando pero capté -ay de mí- una cosa extraña: Varios comenzaron a mirarme como a un bicho porque tuve el "desatino" de hablarles de Jesucristo, del Maestro. (...) ¿Te imaginas? En plena reunión se nos quería meter por las narices un montón de cosas: que si la preocupación por el tema social, que si la inculturación, que si nuestra opción por los pobres, que si el tema de la ecología y del ambiente... Y por hablar del Importante me fui sintiendo algo desplazado.

Y creo que con un poco de dolor me doy cuenta de que era verdad aquello que nuestro común amigo me contaba: que Uds. dos se reunían para hablar a escondidas de Jesucristo, dado que si los escuchaban ciertos personajes de Iglesia de seguro que los tildaban de espiritualistas, conservadores o cosas así.

Y es que, mi querido Israel, son impresionantes las maneras tan patrañeras de silenciar la presencia de Jesucristo aún en los ambientes de fe. Hablamos de todo (también de todos), pero del Importante nada, ni pío. ¿Y nuestras catequesis? Pues te diré que he escuchado ciertas catequesis que me han dejado muy mal. ¿Cómo podemos pedir conducta moral a una persona si antes no le hemos llenado el alma, no le hemos dado un sentido a su corazón, no le hemos mostrado una razón personal; si antes no les hemos presentado a Aquel que sustenta una vida moral verdadera? Me aterra pensar en una vida cristiana sin Jesucristo (Gloriosa la memoria de Miguel, el P. Miguel, que dijo: "Para mí el Reino de Dios es Jesucristo y si me dicen que el Reino es otra cosa pues entonces no me importa el Reino de Dios"). Yo no podría "portarme bien" sólo por razones doctrinales o éticas. Si he comprendido que debo llevar una vida recta es porque antes he conocido a Jesucristo y Él es el sustento de mi moral.
Pero vamos, hablar de estos temas es las más de las veces quedarse sin auditorio o exponerse a eso, a que te miren como un bicho.

¿Y qué más? Recuerdo cuando nuestro común amigo me refería aquella conferencia que tú diste sobre la persona de Jesús y la necesidad de él para la salvación. Y te mandaste un discurso de polendas sobre aquel "No hay otro nombre por el cual podemos ser salvos que el Nombre de Jesús". Y te llovieron las críticas de fundamentalista y estrecho por decir que sólo Jesús es el Salvador universal. Pues yo relacionaba estas cosas con las que me pasaron en aquella reunión y no puedo sino concluir que algo nos pasa a varios cristianos y católicos que nos resulta incómodo ser plenamente convencidos de nuestra fe.

Me he quedado espantao por esas ideas que circulan en algunos ambientes eclesiales... A eso le llaman tener "mente abierta" Mira tú a lo que se llega.

Y cerrando la idea creo que hoy como ayer, hablar de Jesucristo a bocajarro sigue siendo peligroso, pero no tenemos otra opción si queremos ser pregoneros suyos, amigos suyos, servidores suyos.

Cuánto le eché de menos al maestro en esa reunión, me sentí fuera de foco.

Quería compartir contigo este asunto y decirte que estamos en las mismas, siendo servidores de Jesucristo, El Absoluto, en un mundo extrañamente relativo.

Un abrazo, buena mar.


lunes, 16 de febrero de 2009

¿"Pare de sufrir"? (2da parte)


Por lo mismo que la persona que sufre es alguien que se convierte en un compañero del Crucificado, alguien que se hace, si cabe la frase, más sagrado, merece todo nuestro respeto y por ello muchas veces -lo sabemos- lo más que podemos hacer es acompañarle en silencio... Porque frente a lo sagrado lo que nos queda es callar y contemplar.

Todo aquel que sufre se queda un poco en soledad en medio de su sufrimiento, los demás desde fuera le vamos acompañando tratando de sintonizar con su dolor, de decirle de mil maneras que le estamos cerca, que no es el final, que quizá sea el paso duro y obligado para ensanchar más el corazón, para hacer más noble la propia alma, que desde Jesucristo todo sufrimiento no es un sinsentido.

Jesucristo probó el sufrimiento y nos dice la Sagrada Escritura que "aprendió sufriendo a obedecer". Será entonces que el sufrimiento se hace aprendizaje, nos brinda -si es bien llevado- una cierta perfección humana, nos enseña a obedecer. No es pues un castigo ni una mala suerte el sufrir si sabemos que Alguien está a nuestro lado, que existe Alguien que -como nadie- ha probado antes la angustia y el dolor, la soledad, la incomprensión, el saberse no-amado, la oscuridad, el desaliento. Ese Alguien tiene nombre propio: Jesucristo el Señor.

Y el sufrimiento puede hacerse ofrenda cuando escapa a nuestras manos el poder superarlo, el poder mitigarlo, el poder desaparecerlo. Ese es el camino cristiano: hacer de los propios sufrimientos una ofrenda a Dios, una ofrenda por nuestra propia redención y por la salvación de muchos hermanos que seguramente lo necesitan.

Desde hace algún tiempo se me ha hecho muy sugerente esta frase de San Pablo en una de sus cartas: "Completo en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo". ¿Acaso falta algo a la pasión de Cristo? La pasión de Cristo ha sido completa y real, de eso no hay duda. Sin embargo "lo que falta" a la pasión de Cristo podríamos interpretarlo como los dolores y sufrimientos -la pasión- que lleva consigo el cuerpo místico de Cristo, es decir: La Iglesia, que somos cada uno de nosotros, cada uno en particular. Preguntémonos entonces:

¿Acaso Jesucristo nació con una parálisis cerebral?
¿Acaso Jesucristo sufrió la infidelidad de su cónyuge?
¿Acaso a Jesucristo lo echaron del trabajo injustamente?
¿Acaso a Jesucristo le quitaron la casa en la que vivía y que construyó con el ahorro de toda su vida?
¿Acaso Jesucristo sufrió abuso sexual en edad temprana?
¿Acaso a Jesucristo le humillaban todos los días en su propia casa?
¿Acaso Jesucristo sufrió al ver que sus padres se divorciaban por puros egoísmos?
¿Acaso Jesucristo tuvo que trabajar por un sol cada día?
¿Acaso Jesucristo padeció la depresión?
¿Acaso Jesucristo comía de la basura que otros tiran a la calle?
¿Acaso Jesucristo tenía poliomelitis?
¿Acaso Jesucristo nació con el síndrome de Down?
¿Acaso Jesucristo tuvo que trabajar sin que luego le pagasen nada ni le reconocieran nada?
¿Acaso Jesucristo tuvo un cáncer que le robó la juventud?
¿Acaso Jesucristo murió atropellado por un chofer ebrio?
¿Acaso Jesucristo tuvo que vender su cuerpo para que se beneficie una mafia?
¿Acaso Jesucristo tuvo que experimentar la muerte de un ser al que amaba con toda su alma?
¿Acaso Jesucristo fue abaleado por un terrorista?
¿Acaso Jesucristo intentó suicidarse varias veces porque no encontró apoyo de nadie en la vida?
¿Acaso Jesucristo tuvo un hijo o hija drogadictos?
¿Acaso Jesucristo tuvo que ver con dolor cómo su hijo o hija se perdía moralmente aún cuando le dio todo para que sea una persona de bien en la vida?
¿Acaso Jesucristo fue uno de los miles de huérfanos y abandonados por la violencia terrorista?
¿Acaso a Jesucristo le esterilizaron porque era pobre, porque a los ricos no les daba la gana de compartir sus riquezas y preferían que haya "menos gente" en la tierra?
¿Acaso Jesucristo tuvo que soportar a un cónyuge que le pegaba cada vez que se emborrachaba?
¿Acaso Jesucristo tuvo que sobrellevar maltratos por calumnias y envidias humanas?
(Añada cada quien otros sufrimientos nuestros de cada día)

Es verdad que en su carne, en su cuerpo físico, Jesucristo nunca sufrió estas cosas estando entre nosotros. Somos cada uno de nosotros los nuevos y pequeños cristos que vamos completando en nuestras frágiles vidas los dolores que faltan a la pasión de Cristo.
Porque es Él quien sufre en nosotros todo lo que nos toca sufrir.
Porque Él no ha dejado de sufrir y padecer por nosotros.
Porque su pasión y su muerte es infinita.
Porque cada uno de nosotros es importante para Él.
Porque la humanidad no se salva de otro modo sino sufriendo y dando la propia vida, consumiéndola por Él, por los hermanos, por todos.
Por ello en cada hermano que sufre, sufre el mismo y el propio Jesucristo.

Pero eso no quiere decir que debemos aceptar todas las injusticias que existen, NO.
Aceptamos y sobrellevamos lo que no nos es posible superar o sanar, lo que ya resulta humanamente imposible de revertir. Pero si sabemos que hay personas sufrientes que podemos curar, sanar, reformar, redimir, liberar, rescatar, entonces debemos hacerlo, debemos ir en su ayuda, debemos defenderlas y protegerlas de los que les hacen sufrir.

Porque,
¡Ay de aquel que causa sufrimiento en el más pequeño de sus hermanos!
¡Ay de aquel que abusa del pobre!
¡Ay de aquel que abusa y ofende al indefenso!
¡Ay de aquel que abusa del inocente, del que es frágil!
¡Ay de aquel que abusa del pequeño!
¡Ay de aquel que abusa de aquel que está desprotegido!
Jesucristo sufrirá en el pobre, en el indefenso, en el frágil, en el desprotegido, en el inocente, sí. ¡Pero pobre de aquel que le haya causado sufrimiento, angustia, dolor y muerte!

Hagamos todo lo posible para mitigar el dolor de los hermanos, de cualquier hermano o hermana.
Jesucristo sufre, padece y ofrenda su vida en cada uno de ellos.
Tenemos todo el derecho de buscar soluciones y curas a nuestros sufrimientos, Dios nunca se opone a ese respecto, para ello están la medicina, la psicología, la psiquiatría, la pedagogía, la consejería espiritual, el sacramento de la confesión, la amistad verdadera, el cariño sincero, la cercanía, las leyes, etc. Sin embargo, cuando todo ello se hace insuficiente y el dolor permanece podemos también pensar en un nuevo camino que podemos recorrer en sentido de ofrenda y hasta puede convertirse en camino de realización, de plenitud personal.

Y ahora, ¿será una mala suerte el sufrir cuando nos toca ese temido turno en la vida?

Cada quien tiene la palabra.

domingo, 8 de febrero de 2009

¿"Pare de sufrir"? (1ra parte)

Todo dolor humano merece el mayor de nuestros respetos. Nada más sagrado que una persona que sufre. El dolor y el sufrimiento son realidades que a todos nos tocan en algún momento de la vida y para no pocas personas pareciera que se convierten en perennes compañeros de camino.
No pretendo yo dar explicaciones o razones sobre el por qué del dolor y el sufrimiento. Las raíces del mal en nuestras vidas quedan siempre desconocidas, son, en lenguaje de fe, un misterio: Dios nos revelará los porqués de todo lo sufrido el día en que compareceremos ante Él.
Yo no conozco todos los dolores del mundo, ni los he sufrido, ni me será posible jamás sufrirlos todos: sólo Jesucristo el Señor ha sido capaz de experimentar en su cuerpo y en su alma todo el dolor y el sufrimiento del mundo, de cada ser humano, desde el primero en la tierra hasta el último que nacerá al final de los tiempos, sólo Él ha sido capaz de llevar todos los dolores y sufrimientos de cada ser humano, fruto -las más de las veces- del pecado propio o del pecado ajeno. Por ello, al contemplar la pasión infinita de Jesucristo podemos tener una luz para entender mejor -en la medida de nuestras posibilidades- el dolor o el sufrimiento que podemos llevar o que llevan los seres a quienes queremos.
Al mirar la pasión de Jesucristo nos damos cuenta de algo: el dolor y el sufrimiento no pueden ser una maldición, no pueden constituir una "mala suerte" sino una posibilidad para dar la vida. Jesucristo nos ha mostrado con su ofrenda voluntaria que el dolor y el sufrimiento pueden abrir camino a la esperanza, que pueden ser el punto de partida de corazones más grandes y de almas nobles. Porque Dios, el Padre, no ha querido enviarnos a Jesucristo para ahorrarnos el sufrimiento sino para decirnos que a partir de él, todo serhumano que sufre puede sentirse acompañado por Alguien que antes de todos ha llevado en sí mismo todos los dolores del mundo y se ha cargado con todo el sufrimiento humano. Y Jesucristo nos muestra que el dolor y el sufrimiento podrían causar la muerte de cualquiera pero que jamás lo podrían aniquilar como persona, por ello su resurrección verdadera.
Sé muy bien que una cosa es hablar del sufrimiento y otra muy distinta es vivirlo y sentirlo. Sin embargo creo que eso no quita la posibilidad de una reflexión de esperanza desde la persona de Jesucristo y desde su palabra.
Es verdad que Dios no quiere que sus hijos sufran sin más, es verdad que debemos hacer todo lo posible para que menos hermanos nuestros sufran, que debemos invertir nuestras fuerzas y capacidades para aliviar a los que más sufren, sin embargo cuando ya no es posible, humanamente hablando, hacer algo más, tendremos que reconocer en la realidad oscura de l dolor y el sufrimiento una misteriosa invitación-obediencia de parte de Dios mismo a acompañarle en su pasión que no termina, que no ha terminado.
Porque Jesucristo sigue viviendo su pasión y sigue ofrendándose al Padre en Pascua Eterna.
Con esto no podemos concluir pensando tampoco que la fe cristiana y católica en particular es adoración del sufrimiento por el sufrimiento, no! Simplemente somos conscientes de que el sufrimiento puede ser camino de ofrenda, de redención personal y redención para todos, que el sufrimiento puede ser camino de perfeccionamiento incluso. Gracias al hermano sufrimiento muchas veces nos convertimos en personas más misericordiosas, más comprensivas, más tolerantes, más caritativas, más nobles, más cercanas a sus hermanos. Todo depende de cómo queremos enfocar nuestros propios sufrimientos y dolores.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Amar para crear libertad

Por razones de mi propia vida, he ido aprendiendo una dura lección: Que amar es crear libertad. Demasiadas veces he visto personas que dicen amar a otras y -en razón de ello- terminan quitándoles toda libertad, las asfixian, las ahogan, las subyugan, las atenazan, se las apropian y hasta las matan, no sólo metafóricamente.
Y si no llegan a eso, terminan haciendo de ellas su propio fiel reflejo y van desechando como por sistema a todas las que no coinciden con su visión de las cosas. ¿Serán esos los amores que matan?
Es un bicho muy agresivo el egoísmo. El egoísta no resiste las diferencias.
Me voy convenciendo cada vez más de que el amor verdadero crea libertad y es muy respetuoso de ésta. Por ello amar de verdad es una escuela para la libertad, no una libertad según la carne sino según el Espíritu de Dios.
Caso uno: Es una mamá muy querendona de sus hijos, los ama, les ha dado de todo para surgir en la vida y cuando ellos tienen que decidir sobre su futuro pues no llegan a decidir nada porque ella, mamá previsora, ya planeó el futuro de cada hijo hasta en los detalles, no los dejará decidir en libertad (¡Cuántas vocaciones han encontrado su muerte en esas posesividades familiares!).
Caso dos: Él es un papá muy bueno, recto, sin embargo quiere más a uno de sus hijos y a otro definitivamente no lo quiere, lo soporta, ¿por qué? Porque este último hijo cometió el "gran pecado" de no pensar igual que su padre sino que eligió pensar por su propia cabeza. El resultado: el hijo que piensa no es querido por su padre por el hecho de que piensa distinto a él.
Caso tres: Es la dependencia de una empresa. El jefe es bastante exigente con todos los empleados pero se ha buscado "los suyos" en contra de "los que no son suyos". Los primeros sólo piensan, hablan y hacen lo que el jefe les dice, "plenamente dóciles", "buenos muchachos", "excelentes empleados". Los segundos no tienen afán de contraponerse al jefe, simplemente son sinceros y quieren aportar una diferencia saludable, sin embargo son mal vistos, hostilizados, excluídos de las "preferencias" de su jefe.
Amores que matan.
Muchas veces llamamos amor a lo que en verdad podría ser deseo de apropiación, ansia de poder y dominio sobre los demás. Y, lamentablemente, siempre existirán personas dispuestas a dejarse poseer de distintas maneras: Para ganar un sueldo apreciable, para mantener su empleo, para tener una seguridad personal, para escalar un puesto, para ganar también ellos poder sobre otros, para recibir algún beneficio material futuro, etc. Y los que atenazan contemplarán satisfechos la "docilidad", la "disponibilidad", la "obediencia" de sus poseídos, serán éstos sus "cachorros", sus "preferidos", sus "incondicionales".
¡Cuánta honradez de alma es necesaria para vivir y trabajar con los demás!
¡Cuánto desprendimiento de uno mismo es necesario para dirigir a otros, para ser "superior" de otros!
Amar será al final darlo todo por los demás sin esperar que piensen igual que yo, sin esperar que me retribuyan del mismo modo, sin esperar que terminen a mi servicio, sin esperar necesariamente una compensación a mis desvelos.
¡Cuánto cuesta darlo todo sin esperar, realmente, nada a cambio!
¡Cuánto deseo desmedido de apropiación subyace en nuestros modos de amar!
Amar es crear libertad. Y esto querrá decir: Dejar que aquellos a quienes amamos sean mejores; sean mayores que nosotros; que busquen sus destinos por sí mismos; que exploren sus caminos por sus propios pies; permitirles al final que tengan una óptica distinta de la vida y no por eso dejarles de querer; renunciar a chantajear sentimental o emocionalmente a nadie para no terminar como falsas víctimas teniendo a todos a nuestros pies.
¡Cuánta honradez necesitamos para amar!
Se ama con la verdad del corazón. "Quiero ser bueno y punto, no te sientas deudor de mi bondad"
Si no existe esa verdad básica no se podrá crear libertad. Porque sólo la verdad nos hará libres, interiormente libres, inobjetablemente libres.
Gracias San Pablo por recordarnos que "Para ser libres nos liberó Cristo".